Juicio Legal

Juicio por el asesinato de Federico Martín Aramburú: duro revés para la defensa de Le Priol y Bouvier

Los investigadores reconstruyeron el tiroteo del 19 de marzo de 2022 en París y cuestionaron la tesis de legítima defensa esgrimida por los acusados.

Redacción4 min de lectura
El juicio por el asesinato del rugbier Federico Martín Aramburú: duro revés para la estrategia de la defensa

El juicio por el asesinato del rugbier argentino Federico Martín Aramburú entró en su tercer día en el Tribunal de lo Criminal de París con un giro decisivo. Tras dos jornadas centradas en las vidas y las carreras de los acusados Loïk Le Priol y Romain Bouvier, este miércoles fue el turno de los investigadores, que reconstruyeron minuto a minuto el tiroteo del 19 de marzo de 2022 en el Boulevard Saint-Germain. Su relato, metódico y contundente, debilitó la estrategia defensiva de legítima defensa que los imputados sostienen desde el inicio.

Un comisario de la brigada criminal detalló ante el jurado la secuencia completa de aquella madrugada. Todo empezó con una pelea aparentemente banal en la terraza de una brasserie del distrito 6, cuando Le Priol abofeteó a Shaun Hegarty, amigo y socio de Aramburú. El ex rugbier intervino, derribó a Le Priol tirándole de la capucha y el personal del local logró separarlos. Los dos rugbiers se alejaron pensando que el incidente había terminado.

Pero el policía fue claro: “Le Priol y Bouvier todavía querían pelea”. Le Priol estaba “muy nervioso” y Bouvier le reprochó al portero haber intervenido. Un camarero les mintió para calmarlos, asegurándoles que los rugbiers se habían ido en taxi. La mentira no sirvió: Le Priol se marchó a pie en la misma dirección que sus blancos y Bouvier subió al Jeep.

Lo que siguió duró apenas segundos. Bouvier abrió fuego primero y descargó cuatro tiros “en cuatro segundos”, precisó el comisario. Le Priol llegó después con un revólver de seis disparos y vació sus seis municiones, también en cuatro segundos. Dos de esas balas fueron fatales para el ex internacional argentino, abatido de seis disparos.

Un comentario del investigador terminó de cambiar la atmósfera de la Sala Voltaire. Consultado sobre la rapidez y la precisión de los disparos, el policía afirmó: “Quienes quieren matar suelen vaciar el cargador por completo”. La frase provocó un silencio sepulcral entre los presentes, donde se agolpan allegados de la víctima, curiosos y una decena de abogados.

Detrás de esa observación se esconde una demostración central para la acusación: la de dos hombres expertos en el manejo de armas. Le Priol, antiguo miembro de las fuerzas especiales, se habría entrenado en la propiedad familiar cerca de Draguignan, a unos 20 kilómetros de la Costa Azul. Ese detalle no es menor: la pericia técnica que habría demostrado, vaciando metódicamente el tambor de su arma, no encaja con la versión de un disparo de pánico.

Esa es, precisamente, la línea que ambos acusados mantienen desde el inicio: sostienen haber actuado por “miedo”, por “instinto”, aterrorizados por la envergadura del ex jugador argentino. Sin embargo, el relato de los investigadores parece desmoronar esa defensa piedra a piedra. Resulta difícil conciliar la imagen de un reflejo instintivo con la que emergió en las audiencias: la de dos hombres decididos a “dar batalla”, que regresaron deliberadamente hacia sus objetivos.

Entre el público, la emoción es contenida pero evidente. Los allegados de Aramburú, presentes desde el primer día, escuchan el relato con una atención dolorosa: la de oír, bajo el lenguaje frío de la instrucción, los últimos instantes de un hijo, un marido y un padre de tres hijos.

Desde el banquillo, Le Priol y Bouvier escuchan sin intercambiar una mirada. Loïk Le Priol, 32 años, cabeza rapada y mirada fija de ex comando marino. Romain Bouvier, 35 años, hijo de una familia del distrito V de París y coleccionista de armas. Dos siluetas opuestas, unidas por el mismo banquillo y por tres años y medio de prisión preventiva que, según se desprende del juicio, terminaron de desgastar lo que quedaba de su amistad de extrema derecha.

El martes, Bouvier había intentado romper con su pasado: “Cuando veo a la persona que era en aquel entonces, me da vértigo”, declaró. “Hice un uso lamentable de mi libertad. No dejo de pensar en esas transgresiones que me condujeron al abismo”. Le Priol, dado de baja tras un incidente en Yibutí, evocó sus misiones en el Sahel y su trastorno de estrés postraumático. Cuando el presidente del tribunal, Franck Zientara, le recordó un video en el que exclamaba “allí maté a más de uno”, respondió: “Estaba en un estado lamentable, no tenía cabeza”.

¿Te gustó esta nota?

Recibí lo más importante del día en tu correo. Sin spam, con opción de baja siempre.

Seguí leyendo sobre #federico martín aramburú

Ver todas →

Más en Juicio Legal