Suicidio

La autopsia de Robin Williams reveló que padecía demencia con cuerpos de Lewy

A 12 años de su muerte, su viuda y su hijo contaron cómo un diagnóstico erróneo de Parkinson agravó el calvario neurológico del actor

Redacción••2 min de lectura
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La autopsia de Robin Williams, a 12 años de su muerte: qué reveló, qué pensó su esposa y la verdad que cambió todo

El 11 de agosto de 2014, la muerte de Robin Williams conmocionó al mundo. El actor, admirado tanto en la comedia como en el drama, se suicidó a los 63 años. Durante mucho tiempo, las especulaciones sobre los motivos de su decisión giraron en torno a una supuesta depresión o a un regreso a viejas adicciones. Sin embargo, la autopsia posterior reveló una realidad médica devastadora: padecía demencia con cuerpos de Lewy (LDB), una patología neurodegenerativa que en vida le habían diagnosticado como Parkinson.

Tras el suceso, su viuda, Susan Schneider, y su hijo, Zak Williams, trabajaron para desmentir las conjeturas sobre su muerte y para visibilizar los síntomas de una enfermedad poco conocida. Según detallaron, el actor atravesó un declive progresivo marcado por pérdidas de memoria, paranoia, ataques de ansiedad y alteraciones motoras.

Zak Williams explicó en el podcast The Genius Life, junto al periodista Max Lugavere, que el error médico fue determinante: “Lo que le pasaba a mi papá no coincidía con las experiencias de muchos pacientes de Parkinson. Eso fue difícil para él y creo que los fármacos incorrectos pudieron haber exacerbado la situación”.

El impacto en su vida profesional fue evidente. En el documental El deseo de Robin, Schneider relata un episodio crítico ocurrido durante el rodaje de la tercera entrega de Una noche en el museo. “Me llamó y no podía calmarse. Sufrió un ataque de pánico porque no recordaba sus líneas”, recordó. Para alguien cuya mente se caracterizaba por la agilidad y la improvisación, la incapacidad de procesar información resultó devastadora.

La viuda reveló a The Guardian que, al conocer los resultados de la autopsia, la sorpresa no fue el diagnóstico sino la confirmación científica de su padecimiento: “¿Le sorprende que su esposo tuviera cuerpos de Lewy en todo su cerebro?, me preguntaron. Yo dije: no, no me sorprende. El hecho de que algo se hubiera infiltrado en cada parte de su cerebro daba sentido a su comportamiento”.

La demencia con cuerpos de Lewy es la segunda enfermedad neurodegenerativa más común después del Alzheimer. La clínica Mayo señala que esta afección implica la acumulación de depósitos proteicos en las células nerviosas, afectando la memoria, el pensamiento y el control del movimiento.

Un rasgo crítico de esta dolencia es que solo puede diagnosticarse de forma definitiva post mortem. Susan Schneider recordó cómo el calvario comenzó con dolores estomacales y temblores, seguidos por un insomnio severo y una paranoia cambiante. Pese al dolor, la mujer aclaró que su marido llevaba ocho años sobrio al momento de morir, lo que refuta las teorías sobre una recaída. Una semana antes de internarse en un centro de pruebas neurocognitivas, Williams tomó la decisión final: “Creo que pensó que lo encerrarían y no saldría más”, concluyó Schneider.

Por qué importa

El caso expone las consecuencias de un diagnóstico erróneo en enfermedades neurodegenerativas poco conocidas y pone el foco en la demencia con cuerpos de Lewy, la segunda más común después del Alzheimer y que solo se confirma post mortem.

Qué sigue

La familia de Williams sigue difundiendo información sobre la demencia con cuerpos de Lewy para mejorar el diagnóstico temprano. El documental El deseo de Robin, disponible en streaming, profundiza en su última etapa.

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