Cultura

La Chola Poblete: de Mendoza a la escena global del arte contemporáneo

La artista mendocina repasa su consagración internacional, el encuentro con la reina Letizia y su vida en el microcentro porteño.

Redacción3 min de lectura
Conquista al mundo. Nació en Mendoza, es artista plástica y su encuentro con la reina Letizia cambió el rumbo de su carrera

La Chola Poblete (38) camina por su departamento en el microcentro porteño, un ícono racionalista y art déco de 1933, y reparte los colores de su vestido con cada paso. “Hay magia acá, ¿viste?”, dice con mirada chispeante. Desde hace cuatro años vive en la torre-cúpula del edificio diseñado por Calvo, Jacobs y Giménez, donde las ventanas enmarcan la Plaza de Mayo y el Obelisco. “Cuando vivía en Mendoza, fantaseaba con mudarme a Buenos Aires y tener un lugar donde se notara dónde estaba. ¡Y acá estoy, en el centro de todo!”, confiesa entre risas.

Egresada de Artes Visuales de la Universidad Nacional de Cuyo (Uncuyo), se hizo conocida en los circuitos cuyanos por un arte comprometido con la identidad y el racismo. Su salto llegó en 2017, cuando su performance “American Beauty” en arteBA criticó al capitalismo y al mercado del arte. “Ese arteBA me abrió las puertas para que artistas, curadores y coleccionistas conocieran mi trabajo. Me presenté como La Chola. Nadie me preguntó por mi deadname. Quedé así, como La Chola y punto”, recuerda.

El primer año en Buenos Aires fue difícil. “Sabía que era una oportunidad, pero lo padecí. Siempre fui muy pegada a mi mamá y a mi hermana Ayelén. No tenía un peso; mi mamá me mandaba encomiendas con atún. Además, está la mirada: si querés alquilar, detrás de la pregunta ‘¿de qué trabajás?’ está el prejuicio. Si salís de la casa de un coleccionista, asumen que soy trabajadora sexual. Todavía cuesta naturalizar ver chicas trans. Para mí, la incomodidad tiene algo de rebeldía”.

En 2022, su encuentro con la reina Letizia en ARCOmadrid la ubicó en las grandes ligas. “De la galería PASTO me eligieron para llevar un show. Me pidieron que no hiciera nada alocado ni político, ¡pero mi obra hablaba de racismo y colonización! Elegí un poncho, me sentía la hija de un rey inca. Cuando Letizia llegó, le extendí la mano y le dije: ‘Nos reencontramos 530 años después’. Ella lo entendió todo: fue cercana, me preguntó con qué pronombre me sentía cómoda y recorrimos juntas mi obra frente a la prensa mundial. En España hay una gran comunidad migrante que se sintió representada por mí”.

Ese mismo año ganó el premio Banco Ciudad con “Pop Andino”. En 2023, se convirtió en la primera latinoamericana en ganar el premio Deutsche Bank como Artista del Año. “Mi muestra recorrió Europa, participé de ferias, conocí curadores. En Milán, Alan Prada, de Armani, me agasajó con una comida increíble. ¡Muchísima gente top estaba ahí por mí! Yo lo viví con naturalidad: les puse la Bomba Tucumana y bailamos cumbia”. En 2024, presentó las acuarelas “Vírgenes cholas” en la Bienal de Venecia y recibió una mención honorífica del jurado. También grabó un disco con su Manifiesto Pop Andino en Barcelona. “Fui siendo quien yo quería ser. Hoy trato de que lo que hago sirva para algo bueno sin perder la cabeza. Por suerte, siempre tengo gente que me quiere y me cuida; sin ellas, podría haber terminado mal”.

Su cable a tierra es su mamá, Miriam. “Ella me recuerda de dónde vengo. En Mendoza, donde hay una comunidad de migrantes de Bolivia y Perú, yo podría haber sido discriminada por mi identidad marrón; pero gracias a ella aprendí a moverme sin prejuicios. Hice mi transición dentro del mundo del arte y me abrieron las puertas por ser artista. Pero no a todas las chicas trans les pasa lo mismo. Tengo muchas amigas que sufrieron violencia y discriminación. Soy una privilegiada”.

Sobre el amor, confiesa: “El año pasado terminé un vínculo con un chico que me rompió el corazón. Nunca tuve novio. Siempre deseé tener pareja, y la pregunta ‘¿por qué no te quedás?’ me persiguió. Esa sensación de abandono tiene que ver con la ausencia de mi padre, que es chileno. Se casó con mi mamá y, después de que yo naciera, se fue a Chile a buscar trabajo. Nunca más supimos qué le había pasado”.

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