La frase de Roosevelt sobre Somoza: ¿mito o realidad?
Un recorrido por el origen de la célebre cita atribuida al presidente estadounidense sobre el dictador nicaragüense.

La frase atribuida al presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt sobre el dictador nicaragüense Anastasio Somoza García, "puede que sea un hijo de perra, pero es nuestro hijo de perra", ha sido repetida durante décadas como ejemplo de la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina. Sin embargo, su origen real es incierto y podría ser una invención del propio Somoza.
La cita, que en su versión más cruda se traduce como "es un hijo de la gran puta, pero es nuestro hijo de la gran puta", habría sido pronunciada por Roosevelt en 1939, cuando recibió a Somoza en Washington con honores de jefe de Estado. No obstante, el historiador Michael Wood concluye: "No sabemos quién la dijo, a quién iba dirigida, o dónde se origina".
El escritor nicaragüense Sergio Ramírez, en un artículo publicado en el diario La Prensa, analiza la veracidad de esta anécdota y su vigencia en el contexto político actual. Ramírez, exvicepresidente de Nicaragua, recuerda que la frase ha sido aplicada a otros dictadores, como el generalísimo Francisco Franco, y que incluso se ha atribuido a otros presidentes estadounidenses.
El historiador David Schmitz, autor del libro "Gracias a Dios están de nuestro lado: Estados Unidos y las dictaduras de derecha", revisó los archivos de la Biblioteca Presidencial Franklin D. Roosevelt y solo encontró una referencia de pasada sobre Trujillo en la revista Time de 1948. Tampoco aparece en las biografías del presidente ni en los documentos de su secretario de Estado, Cordell Hull.
La visita de Somoza a Washington en 1939 fue un ejemplo de la "política del buen vecino" impulsada por Roosevelt, que buscaba mejorar las relaciones con América Latina. Sin embargo, el historiador Andrew Crawley, en su libro "Somoza y Roosevelt: la política del buen vecino en Nicaragua, 1933-1945", asegura que fue el propio Somoza quien inventó la frase y la atribuyó a Roosevelt para demostrar que contaba con el respaldo de Estados Unidos.
Ramírez sostiene que "las leyendas toman cuerpo propio y se ven encarnando en otros personajes, que hoy, en tiempos restauradores, se vuelven legión". En su análisis, señala que la frase refleja una filosofía geopolítica que aún persiste: "mientras sean nuestros, no importa lo que sean", refiriéndose a los dictadores que Estados Unidos ha apoyado en la región.
El artículo de Ramírez, titulado "Bellacos", se publicó en el marco de una serie de reflexiones sobre el poder y la política en América Latina. El autor, ganador del Premio Cervantes, utiliza la anécdota para explorar cómo las historias apócrifas pueden moldear la percepción histórica y política.
Fuente: LA NACION
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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