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La gran estafa: la historia de Rosie Ruiz, la mujer que ganó la maratón de Boston con un fraude

En 1980, Rosie Ruiz cruzó la meta en tiempo récord, pero nunca corrió los 42 kilómetros. Fue desenmascarada días después.

Redacción2 min de lectura
La gran estafa. La increíble historia de Rosie Ruiz, la mujer que ganó la maratón de Boston en tiempo récord pero resultó ser un fraude

El 21 de abril de 1980, Rosie Ruiz, una secretaria de 26 años de Manhattan, cruzó la meta de la maratón de Boston en dos horas, 31 minutos y 56 segundos, un tiempo que la convertía en la campeona femenina de la prueba, la más antigua y prestigiosa del mundo. Sin embargo, su hazaña duró poco: las sospechas surgieron de inmediato y en pocos días se reveló que nunca había corrido los 42 kilómetros.

La victoria de Ruiz fue un hito inesperado, ya que aseguraba haber comenzado a entrenar solo 18 meses antes, corriendo por Central Park. Su tiempo superaba por casi tres minutos al de la canadiense Jacqueline Gareau, segunda en la carrera y una atleta con dos años de competencia. Pero lo que llamó la atención fue que, pese a los gestos de agotamiento al cruzar la meta, la joven no había transpirado y ninguna cámara la había registrado durante el recorrido.

Las dudas se convirtieron en certezas cuando el director de la maratón, Will Cloney, informó que los equipos de transmisión habían revisado las cintas de los puestos de control y no la habían visto en ningún momento. Además, en una entrevista posterior, Ruiz demostró un desconocimiento absoluto del entrenamiento deportivo: al preguntarle sobre su mejora de tiempo, respondió que no sabía qué eran los intervalos, una técnica básica para corredores de élite.

La investigación se extendió a la maratón de Nueva York, donde Ruiz había clasificado seis meses antes con un tiempo de dos horas y 56 minutos, lo que le permitió inscribirse en Boston. El presidente del club organizador, Fred Lebow, abrió una pesquisa y el fraude se destapó gracias al testimonio de la fotógrafa Susan Morrow, quien declaró que el día de la carrera había visto a Ruiz en el subte, con su número de corredora, diciendo que se había retirado en el kilómetro 16 por un esguince de tobillo. En realidad, había tomado el subte para llegar a Central Park y unirse a la carrera en los últimos metros.

Otro testimonio clave fue el de la corredora Cynthia Wuse, quien afirmó que no había visto a Ruiz en ningún tramo del recorrido. Las grabaciones de los medios y los registros de los puntos de control tampoco la mostraban. Con estas pruebas, el 25 de abril de 1980, cuatro días después de su victoria en Boston, Ruiz fue descalificada de la maratón de Nueva York. “Es triste, pero es cierto. Rosie no terminó la Maratón de Nueva York”, declaró Lebow.

En Boston, la descalificación no se hizo esperar. La organización retiró el título a Ruiz y se lo otorgó a Jacqueline Gareau, quien había corrido la carrera de principio a fin. La historia de Ruiz se convirtió en uno de los fraudes más famosos del deporte, un recordatorio de que en el atletismo, como en la vida, las apariencias pueden engañar.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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