Industria Naval

La industria naval argentina busca recuperar su esplendor con tecnología y formación

El sector atraviesa una transformación global que exige adaptar la ingeniería naval a la digitalización y la inteligencia artificial.

Redacción3 min de lectura
Industria naval: mirar el futuro para recuperar el esplendor del pasado

La industria naval argentina tiene un enorme potencial productivo y tecnológico, pero está lejos de los niveles que supo alcanzar cuando fue líder de la construcción naval en la región. En el Día de la Industria Naval, especialistas del sector advierten que el país necesita una estrategia para convertir sus capacidades en crecimiento concreto.

El sector atraviesa una transformación global que modifica tanto el diseño como la operación de buques y artefactos navales. Las herramientas digitales y de simulación permiten anticipar comportamientos, optimizar estructuras, propulsión, consumo de combustible y emisiones. La inteligencia artificial ya está incorporada al diseño y la operación de buques, lo que representa un desafío adicional para los profesionales.

Argentina cuenta con una extensa costa marítima y una de las principales vías navegables interiores de la región, que conecta cinco países. A eso se suman la explotación pesquera, el transporte fluvial de mercaderías y pasajeros, y el transporte de hidrocarburos entre la costa patagónica y las terminales de refinación en Bahía Blanca, Dock Sud, Campana y San Lorenzo. También hay oportunidades en energía y actividad offshore, aunque en etapa inicial.

Sin embargo, en los últimos 25 años las nuevas construcciones se concentraron en buques pesqueros, barcazas, algunos remolcadores y embarcaciones de pasaje. Se destacan la modernización del rompehielos ARA Alte. Irizar y del buque fluvial ARA King. La pregunta es cómo transformar las oportunidades en acciones concretas.

La formación de profesionales no es el problema: cinco universidades forman ingenieros navales reconocidos en el ámbito nacional e internacional. No obstante, la transformación tecnológica cambia el perfil requerido. Una sólida base en ingeniería debe convivir con herramientas digitales, simulación, automatización y tecnologías que evolucionan rápidamente. Integrar disciplinas y trabajar sobre sistemas complejos será central, junto con liderazgo, gestión de equipos e idiomas.

La experiencia regional ofrece lecciones. En 2009, el principal astillero del Perú inició un proceso sostenido de desarrollo y hoy cuenta con tres plantas productivas y construye distintos tipos de buques, incluidos militares. Algo similar ocurre en Chile, donde su principal astillero estatal mantiene una construcción continua, principalmente militar, y recientemente construyó un rompehielos de última generación. En ambos casos existe una política de Estado que establece objetivos y permite estructurar una estrategia industrial.

En Argentina, hace más de 40 años se busca que la industria naval sea reconocida como estratégica y como plataforma para generar empleo, desarrollar tecnología y fortalecer a las pymes proveedoras. Una industria competitiva exige incorporar conocimiento, innovación y tecnología. Competir no significa producir todos los tipos de buques, sino identificar segmentos donde haya capacidades para especializarse y generar productos de mayor valor agregado, como la eólica marina, la investigación oceanográfica o la hibridización.

La situación que atraviesa periódicamente el sector juega en contra de las inversiones, de la actualización de métodos de ingeniería y de la incorporación de tecnología. También genera el riesgo de perder profesionales capacitados que encuentran oportunidades en otros mercados.

Resulta necesario preguntarse por qué no se ha logrado revertir esta situación. Mientras se potencian alternativas como la incorporación a la matrícula y bandera de buques usados, debería existir una estrategia que articule políticas y medios para fortalecer la construcción de esos mismos buques en el país.

La industria también debe articularse con la universidad. De allí surgirán profesionales, pero también conocimiento, investigación y soluciones para sus desafíos. Las empresas pueden desarrollar en conjunto estudios específicos y prácticas profesionales, al mismo tiempo que detectan talento para incorporar a sus equipos.

La industria naval es una industria de futuro. La evolución del comercio y el transporte, las nuevas demandas energéticas, la necesidad de mejorar la eficiencia y el avance tecnológico seguirán generando desafíos que requerirán soluciones de ingeniería cada vez más sofisticadas. Argentina tiene la posibilidad de participar de esa transformación si logra convertir sus capacidades existentes en una plataforma para innovar y especializarse.

En el Día de la Industria Naval, quienes trabajan en el sector necesitan respuestas y que se escuchen sus voces para que la Argentina ocupe el lugar que supo tener en el ámbito de la industria naval mundial, según expresó el director de Ingeniería Naval en el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.