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La marquesa afrodescendiente que batalla por los derechos hereditarios de su hijo

Emma Thynn, primera noble negra del Reino Unido, enfrenta a la aristocracia británica para reconocer legalmente a su hijo nacido por subrogación.

Redacción2 min de lectura
La marquesa afrodescendiente que batalla por los derechos hereditarios de su hijo
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Emma Thynn, la primera marquesa afrodescendiente en la historia del Reino Unido, lidia en tribunales británicos por el reconocimiento de los derechos hereditarios de su hijo, nacido mediante subrogación de vientre. La batalla legal se convirtió en símbolo de la lucha contra los prejuicios raciales y las tradiciones aristocráticas que persisten en la nobleza inglesa.

Hija del magnate nigeriano Ladi Jadesimi y la diseñadora de interiores inglesa Suzanna McQuiston, Emma creció en Londres sin sentir el peso de su identidad racial. Todo cambió cuando en 2011 se reencontró con Ceawlin Thynn, vizconde de Weymouth, en el Soho House, un club privado de celebridades. La historia entre ellos había comenzado dos décadas atrás: ella tenía apenas tres años cuando participó como dama de flores en la boda de su medio hermano con la tía de Ceawlin.

El flechazo fue inmediato y al año siguiente se comprometieron. Sin embargo, la relación expuso grietas profundas en la familia del futuro marqués. Cuando Ceawlin informó a su madre, Anna Gael, ella respondió con un comentario racista directo: "¿Estás seguro de lo que vas a hacer con 400 años de linaje de sangre?". Su padre, Alexander Thynn, tampoco bendijo la unión.

Se casaron el 8 de junio de 2013 en Longleat House, la histórica finca familiar en Wiltshire. La ceremonia reflejó las tensiones: ninguno de los padres de Ceawlin asistió. Según reportes posteriores, la madre fue prohibida de entrar por seguridad, aunque ella lo negó públicamente. El padre argumentó que Ceawlin había removido murales que él mismo había pintado en los departamentos privados, donde figuraban escenas eróticas estilo El Bosco.

Emma enfrentó el rechazo tácito de los círculos nobiliarios. "Nunca me hicieron ni me dijeron nada, pero es algo que se puede notar", reconoció a la revista Tatler en 2013. Años después reflexionó sobre su rol: "Considero mi rol como algo práctico: como esposa, madre y alguien con la responsabilidad de mantener esta increíble propiedad. Aspiro a que en un futuro el color de mi piel no sea una característica que me defina".

La pareja enfrentó escrutinio adicional cuando la prensa británica reveló detalles del pasado familiar. Descubrieron que durante sus 45 años de matrimonio Alexander había mantenido relaciones con 75 amantes a los que llegó a alojar en casas alrededor de Longleat. También sacó a la luz que Anna Gael había protagonizado películas eróticas en Hungría, su país natal, durante los años 60 y 70.

Cuando Alexander Thynn falleció por coronavirus en 2021 a los 87 años, Ceawlin heredó el título y se convirtió en el octavo marqués de Bath. Con él llegó la responsabilidad de Longleat y la custodia de una dinastía que, según Emma, debería modernizarse. Sin embargo, el desafío mayor vino después: la lucha judicial por asegurar que su hijo, gestado mediante subrogación, tenga plenos derechos sucesorios en una institución diseñada sobre siglos de tradición y sangre pura.

La batalla legal de Emma ha capturado la atención de medios como Vanity Fair, que la describe como "la mujer más nombrada entre la aristocracia británica". Su caso trasciende lo familiar: representa la pugna entre una nobleza británica anclada en prejuicios y una nueva realidad más inclusiva que golpea las puertas de Longleat.

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