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La noche del demonio: Están entre nosotros: terror efectivo pero sin cohesión

La nueva entrega de la saga mezcla estéticas y no logra un tono unificado, aunque ofrece buenos sustos.

Redacción2 min de lectura
La noche del demonio: están entre nosotros apuesta por el terror sobrenatural, aunque le cuesta lograr su objetivo

La nueva entrega de La noche del demonio, titulada Están entre nosotros, llega a los cines con una propuesta que combina el terror sobrenatural con una estética austera, pero que falla en lograr una cohesión narrativa. Dirigida y escrita por Jacob Chase, la película se estrenó este jueves y cuenta con las actuaciones de Amelia Eve, Lin Shaye, Sam Spruell, Maisie Richardson-Sellers y Brandon Perea.

El film, que dura 106 minutos, presenta algunas secuencias que logran generar un clima de verdadero terror, especialmente aquellas que apelan a la sugestión y a los espacios cotidianos. Sin embargo, la falta de unidad entre las distintas escenas y los diferentes abordajes del horror terminan por restarle impacto al conjunto.

La historia sigue a Gemma, una dentista y madre soltera interpretada por Amelia Eve, que vive con su hija en la casa donde ocurrieron eventos traumáticos durante su infancia. La aparición de tres personajes siniestros en la cuadra de su hogar desencadena una serie de pesadillas vívidas que trascienden la realidad, haciendo que Gemma cuestione la naturaleza de sus sueños.

Uno de los momentos más logrados es aquel en el que la protagonista queda atrapada en un laberinto infinito construido con almohadones en su propio living. Esta escena demuestra la potencia del horror que nace de lo cotidiano, con una economía de recursos que resulta efectiva. El comienzo del film también es prometedor, con una secuencia potente que involucra a Gemma de niña, cuidando de su madre que sufre una afección mental.

No obstante, la película se queda a medio camino entre estéticas distintas. Mientras que algunas escenas optan por la sutileza y la sugerencia, otras recurren a una caracterización más obviamente siniestra de los villanos, que resulta menos efectiva. Esta tensión entre lo austero y lo explícito se refleja también en el intento de conectar la historia con la saga original, a través de la aparición de Lin Shaye como Elise Rainier, un personaje clave de la franquicia.

La conexión con las películas anteriores se siente forzada, y el guion recurre a flashbacks de escenas de otras entregas, incluidos planos de Patrick Wilson y Rose Byrne, para evocar el valor de la serie original. Esta indecisión entre crear una unidad independiente y rendir homenaje a la saga es uno de los principales problemas del film.

Cuando Chase se concentra en el terror más austero y en la exploración de espacios cotidianos, la película funciona mejor, ofreciendo un entretenimiento con sustos efectivos. Sin embargo, la falta de cohesión general impide que La noche del demonio: Están entre nosotros alcance el nivel de sus predecesoras, dejando una sensación de oportunidad desperdiciada.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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