Salud

La pérdida de fuerza muscular, clave en la movilidad de los mayores

Un estudio proteómico revela cambios moleculares desde los 40 años y el NIA recomienda caminata y entrenamiento de resistencia

Redacción2 min de lectura
La pérdida de fuerza muscular, clave en la movilidad de los mayores
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Un estudio científico liderado por el gerontólogo Luigi Ferrucci identificó que la disminución de la fuerza muscular es una causa principal de pérdida de movilidad y fragilidad en las personas mayores. La investigación, publicada en la National Library of Medicine, analizó los cambios en el tejido muscular esquelético durante el envejecimiento saludable. Los hallazgos muestran que el declive de la fuerza no se explica solo por la pérdida de masa muscular, sino por alteraciones moleculares detectadas mediante proteómica.

El estudio incluyó a 58 personas sanas de entre 20 y 87 años. Los investigadores encontraron que los músculos de los mayores presentan una subrepresentación de proteínas relacionadas con el metabolismo energético, un entorno proinflamatorio y un aumento de la proteólisis. La reducción de la fuerza contráctil por unidad de masa muscular es mayor de lo esperado solo por la atrofia, y se acelera especialmente después de los 70 años.

“La disminución de la fuerza muscular esquelética con el envejecimiento es una causa principal de pérdida de movilidad y fragilidad en personas mayores, pero los mecanismos moleculares de esa reducción aún no se comprenden”, señalaron los autores. El declive ya es detectable a partir de los 40 años y contribuye directamente al deterioro funcional de las extremidades inferiores.

Si bien el envejecimiento muscular no puede detenerse, la actividad física puede ralentizar la pérdida de fuerza. El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA) recomienda una combinación de caminata y entrenamiento de resistencia. Roger A. Fielding, científico del NIA y director asociado del Centro de Investigación en Nutrición Humana Jean Mayer en la Universidad de Tufts, explicó que estos ejercicios afectan cadenas moleculares cruciales que transmiten señales entre las células, generando un efecto positivo acumulativo. “Incluso un programa de entrenamiento de fuerza y caminata de baja intensidad ofrece beneficios sustanciales”, afirmó.

La masa y la fuerza muscular aumentan desde el nacimiento hasta alcanzar su máximo alrededor de los 30 a 35 años. A partir de allí, disminuyen progresivamente, pero un estilo de vida activo puede ralentizar esa caída. Muchos adultos mayores pueden aumentar su fuerza muscular mediante el ejercicio, mejorando su independencia funcional.

Fuente: Lanacion.

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