Deportes

La resistencia del corazón argentino: de Messi a los playoffs del Mundial 2026

Los partidos ante Cabo Verde y Egipto pusieron al equipo al borde del abismo, reviviendo una historia de superación que marcó los Mundiales de Argentina.

Redacción3 min de lectura
La resistencia del corazón argentino: de Messi a los playoffs del Mundial 2026
banner-tecnofields-nota-mobile

En el Atlanta Stadium, Lionel Messi lloró de emoción tras el gol de Enzo Fernández que selló la clasificación. No era la primera vez que las lágrimas aparecían: ya en la final de la Copa América 2024, una lesión lo había obligado a dejar la cancha. Pero esta vez era distinto. La alegría recorría su cuerpo como pocas veces en una carrera repleta de títulos.

En las tribunas, decenas de argentinos corrían desaforados, celebrando un triunfo que parecía imposible. Esos hinchas, conscientes de lo que estaba en juego, no podían contener el fuego interno que se siente pocas veces en la vida. En Buenos Aires y en cada rincón del mundo donde se vive Argentina, nadie tomaba en cuenta la distancia con Estados Unidos: era como si estuvieran ahí, reunidos en familia, en el trabajo o en un bar, escuchando la radio bajo un árbol, porque ya no se bancaba más el sufrimiento por televisión.

Pero el corazón argentino, que apenas 90 horas antes había sido sometido a una operación a corazón abierto frente a Cabo Verde, enfrentaba otro test de supervivencia. Las únicas garantías que otorga la selección en este Mundial 2026 son las de carácter, que aflora como salvataje cuando futbolísticamente está en falta.

La historia de Argentina en los Mundiales está llena de capítulos límite. En 1978, los corazones se paralizaron en el minuto 90 de la final contra Holanda, cuando Rob Rensenbrink estrelló su remate en el poste derecho del arco del Pato Fillol. Luego llegaron los destellos del Matador Kempes para el 3-1 histórico. Ocho años después, en el Azteca, la mejor función del equipo de Bilardo se enturbió en ocho minutos con dos goles de córner de Alemania. Hasta que la última genialidad de Maradona le dio un pase a la gloria a Burruchaga para el 3-2. Segunda estrella.

En Italia 90, el subcampeonato llegó con el inolvidable gol de Caniggia a Brasil, otra jugada mágica de Maradona que aún hoy es récord de visitas en YouTube. Luego vinieron los penales contra Inglaterra en Francia 98 y contra Holanda en Brasil 2014, cuando Chiquito Romero se convirtió en héroe. La historia se prolongó en Qatar 2022, con una final electrizante ante Francia que terminó en penales y consagró a Messi. La tercera estrella llegó un 18 de diciembre, en una época distinta del año, y dos o tres generaciones pudieron ver una final en tiempo real.

La etapa preliminar del Mundial 2026 fue una cabalgata al paso para Argentina. Hasta que llegaron los playoffs y volvieron los cimbronazos. “Esto es un parto”, “por qué sufrimos tanto”, “no estamos igual que en Qatar”, fueron algunas de las sensaciones. Argentina coqueteó con el abismo, navegando en la incertidumbre hasta que el carácter la sacó a flote. Contra Cabo Verde, hubo sensación de no poder controlar las ventajas. Lionel Scaloni anunció esa noche que el partido “fue el que más lo marcó” entre los 100 que condujo a la selección. Hubo cambios y reingeniería táctica, pero el siguiente choque con Egipto por los octavos de final fue el compromiso en el que más cerca se estuvo del precipicio.

Presagiando una despedida prematura, Argentina jugó contrarreloj para descontar un 0-2 hasta los 78 minutos, con el sarcófago egipcio listo para cerrarse. Pero como si un par de manos celestiales hubiesen ensayado una maniobra de RCP, la selección volvió a brincar. Un nuevo capítulo de esos que se relatarán por siempre. Los corazones, como el equipo, necesitan algo de paz. Claman por ello.

Fuente: Lanacion.

Más en Deportes