La yaguareté que se subió a un árbol para escapar de los pecaríes en Iberá
El video se viralizó y refleja el avance de la reintroducción de la especie en Corrientes, con más de 25 ejemplares en la zona.

El lunes pasado, una escena insólita se volvió viral en las redes sociales: una yaguareté gigantesca estaba subida a la copa de un árbol, aferrada a una rama, mientras en el suelo una manada de pecaríes la acechaba. El hecho ocurrió en Rincón del Socorro, dentro de los Esteros del Iberá, en la provincia de Corrientes. “Iberá ruge nuevamente”, escribieron en la publicación que difundió el video.
La protagonista es Jasy’i, una hembra nacida en semicautiverio en la zona de reintroducción de la Isla de San Alonso. Fue trasladada a Rincón del Socorro para propiciar su reproducción con un macho, y los biólogos creen que podría estar embarazada. Esta escena, que parece de película, se repite cada vez más en la región, donde el nacimiento de yaguaretés aumenta de forma vertiginosa.
El regreso del yaguareté a Iberá es parte de un programa de rewilding impulsado por la Fundación Rewilding Argentina, que busca restaurar los ecosistemas mediante la reintroducción de especies extintas o amenazadas. Según Emiliano Donadío, director científico de la fundación, los pecaríes en manada representan una amenaza real para el felino: “Son muy bravos. Tienen unos colmillos terribles. Los yaguaretés cazan pecaríes, pero por sorpresa. La unión hace la fuerza y en grupo son de temer”, explicó.
El yaguareté es una de las siete especies en peligro crítico de extinción en Argentina. Hoy quedan menos de 300 ejemplares en todo el país, distribuidos en las yungas, el Gran Chaco y la selva misionera. Siglos atrás, su territorio se extendía hasta Río Negro, Neuquén y Buenos Aires, donde el municipio de Tigre lleva su nombre por la presencia de estos felinos en sus humedales.
Las principales amenazas para la especie son la destrucción del hábitat y la caza furtiva. Según MapBiomas, entre 1985 y 2024 se perdieron 386.456 kilómetros cuadrados de hábitat, equivalente a casi el 14% del país. Esta fragmentación aumenta el contacto con los humanos, y es en esos encuentros donde ocurre la caza ilegal, que está prohibida por la Ley de Conservación de Fauna con penas de hasta tres años de prisión. Sin embargo, desde 2005 ninguna causa por caza de yaguareté terminó en condena.
Donadío destacó que el proyecto de reintroducción en Iberá comenzó en 2021 y ya registró 50 ejemplares, de los cuales se estima que al menos 25 permanecen en la zona. “En Iberá el yaguareté existía y el último se cazó hace 70 u 80 años y desde entonces habían desaparecido, hasta hace diez años”, recordó.
El regreso del yaguareté está teniendo efectos visibles en el ecosistema. Los biólogos detectaron una disminución en la población de carpinchos, su principal presa, lo que a su vez permitió la recuperación de pastizales y una mayor supervivencia de aves que nidifican en el suelo. “También vemos que, en la zona donde hay más yaguaretés, las aves que nidifican en el pastizal están siendo más efectivas. Sobreviven más pollitos”, señaló Donadío, quien atribuyó este fenómeno al impacto del felino sobre los zorros, que comen huevos.
El turismo también se benefició con la presencia del yaguareté, que se convirtió en una especie bandera para la región. “La gente está contenta de que haya tantos yaguaretés. El correntino está orgulloso de haber traído de vuelta a los yaguaretés”, afirmó el científico. Aunque la cacería persiste de forma marginal, el mayor conflicto es con algunos ganaderos, pero Donadío aseguró que hay apertura al diálogo: “Siempre que ven un yaguareté avisan a las autoridades o a nosotros”.
Fuente: Lanacion
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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