Las "baby raves" llegan a los grandes escenarios: tecno para bebés y jugo de manzana
El australiano Lenny Pearce convirtió canciones de jardín de infantes en hits electrónicos y ya vendió más de 70.000 entradas en su gira.

Luces, humo y un DJ con una larga trenza blanca. Miles de cuerpos saltan al ritmo de la música y alguien vuelca su bebida sobre el piso. Hasta ahí, una rave convencional. La diferencia es que el tema que suena es Head, Shoulders, Knees and Toes, la bebida derramada probablemente sea jugo de manzana y buena parte del público usa pañales.
Así son las "baby raves", fiestas de toddler techno que el australiano Lenny Pearce está convirtiendo en un fenómeno global. El músico, exintegrante de un grupo de pop y dance ganador del reality Australia's Got Talent, había visto languidecer su carrera hasta que en 2022, ya padre, se le ocurrió remixar en clave tecno las canciones que escuchaba su hija.
La versión electrónica de Head, Shoulders, Knees and Toes se volvió viral y hoy Pearce llena teatros y anfiteatros con niños menores de cinco años y sus padres. Para un oído argentino, el efecto sería similar al de encontrarse en una rave multitudinaria y descubrir que el DJ acaba de lanzar una versión tecno de "Arroz con leche" o "El auto de papá". En su actual gira por Estados Unidos y Canadá lleva más de 70.000 entradas vendidas.
El fenómeno se inscribe en la llamada economía de la nostalgia, que primero recuperó zapatillas, jeans y carteras, después perfumes desaparecidos y ahora también experiencias adaptadas al presente, muchas veces con hijos pequeños incluidas. Un filtro de Instagram que muestra a cada persona como se habría visto en los años 80 se volvió viral en los últimos días y confirma la tendencia.
Aunque las baby raves encajan en esa ola, no son nuevas. Existen desde hace más de veinte años y ya en 2019 una fiesta mensual para menores de cuatro años en Oakland agotaba entradas, con padres que hablaban de transmitir a sus hijos el ethos de la cultura rave. Lo novedoso no es la idea sino la escala: aquello que parecía una rareza de nicho llegó a grandes escenarios y vende decenas de miles de entradas.
El fenómeno trasciende fronteras. En la Argentina, Techno Kids, en Mar del Plata, tuvo su segunda edición en febrero de 2026. También llegó al ámbito académico: la investigadora británica Zoe Armour analizó las baby raves en Dancecult: Journal of Electronic Dance Music Culture y las describió como una forma de "patrimonio vivo", espacios donde los niños se convierten por unas horas en herederos de la experiencia de sus padres.
Su trabajo parte de una idea de "multigeneracionalidad fluida": una cultura asociada históricamente a la juventud empieza a incorporar a quienes envejecieron dentro de ella y ahora regresan acompañados por sus hijos. Los chicos no reciben solo canciones u objetos de la juventud de sus padres, sino una versión escenificada de esa juventud.
La ironía es evidente. La rave nació como una forma de escapar de la vida adulta, sus horarios y obligaciones. Ahora regresa domesticada y convertida en actividad familiar: hay luces y beats, pero con protectores auditivos, horario compatible con la siesta y el inevitable jugo de manzana derramado.
Fuente: LA NACION
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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