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Las claves tácticas de Argentina vs. Inglaterra: centros, cabezazos y un punto débil a explotar

El equipo de Thomas Tuchel cambia de esquema varias veces por partido y es letal en el juego aéreo, pero tiene una zona vulnerable que Scaloni puede atacar.

Redacción3 min de lectura
Las claves tácticas de Argentina vs. Inglaterra: centros, cabezazos y un punto débil a explotar
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La selección argentina se prepara para enfrentar a Inglaterra en las semifinales del Mundial, un rival que combina jerarquía individual con una versatilidad táctica que lo hace imprevisible. El equipo de Thomas Tuchel utilizó cinco esquemas distintos en un mismo partido ante Noruega, y suele modificar sistemas según el rival y el desarrollo del juego. A diferencia de Lionel Scaloni, que mantiene una estructura más estable, el entrenador inglés interviene constantemente. Sin embargo, el conjunto británico también ofrece puntos débiles que la Argentina puede explotar.

Una de las principales virtudes de Inglaterra es el ataque por los pasillos interiores, con pases filtrados y diagonales de sus delanteros. Harry Kane es el eje: puede jugar como 9 de referencia o asistir a sus compañeros, como hizo con Jude Bellingham en el segundo gol ante México. Para contrarrestarlo, Noruega planteó un bloque bajo en 4-4-2, cerrando esos espacios. Esa misma imagen podría repetirla la Argentina, que tras el 1-0 ante Suiza se replegó en un 4-1-4-1, con Lionel Messi suelto y Julián Álvarez como volante externo izquierdo.

Pero limitarse a cerrar el centro puede ser un arma de doble filo, porque la segunda vía de ataque favorita de Inglaterra son los centros al área, especialmente al punto penal. Bellingham, que arranca como enganche en un 4-2-3-1, termina las jugadas como doble 9 y ya lleva seis goles en el torneo. Su especialidad son los cabezazos llegando desde atrás, como el que le marcó a México tras un desborde de Bukayo Saka. También Kane anotó de cabeza ante Congo y Panamá, en ambos casos tras centros desde la izquierda.

La mayoría de los envíos al área nacen desde la izquierda, con Anthony Gordon o Marcus Rashford, mientras que por la derecha los lanzan Elliott Anderson, Declan Rice o el lateral. Incluso en el único partido sin goles, ante Ghana, la chance más clara fue un cabezazo al travesaño de Luke O'Reilly tras un centro de Reece James. Ante esa amenaza aérea, Scaloni podría optar por una línea de tres centrales.

En las jugadas de pelota parada, Inglaterra también es peligrosa. Los córners los ejecutan Rice o Saka, y van a cabecear seis futbolistas: John Stones (1,88 m), Marc Guehi (1,82 m), O'Reilly (1,88 m), Gordon (1,83 m), Bellingham (1,86 m) y Kane (1,88 m). Si Saka y Rice están juntos, este último también suma su 1,86 m. Los rebotes los toman Anderson (1,79 m) y Noni Madueke (1,76 m).

Sin embargo, la defensa inglesa en las pelotas paradas tiene un punto débil: utiliza una marca mixta en la que tres jugadores toman hombre a hombre y cinco forman una zona sobre la línea del área chica, pero dejan libre la zona de los rebotes, cerca de la medialuna. Allí pueden ubicarse uno o dos rivales sin ser marcados. Noruega generó varias ocasiones así: un gol anulado por falta de Erling Haaland, un cabezazo al travesaño de Kristoffer Ajer y una chance de Oscar Bobb en el alargue. México también convirtió de tiro libre lateral por esa vía.

Otro punto vulnerable es el lateral derecho, una posición sin dueño fijo. Tuchel ya utilizó a seis jugadores distintos allí por lesiones y suspensiones: Jarell Quansah, James (a quien también usa como doble 5), Stones, Djed Spence, Ezri Konsa e incluso Rice en un planteo desesperado. La Argentina, que ya mostró contragolpes veloces como el del 3-1 ante Suiza, puede atacar esa banda.

El duelo táctico del miércoles promete ser intenso. Inglaterra tiene armas claras, pero también fisuras que Scaloni y su cuerpo técnico buscarán explotar.

Fuente: Lanacion.

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