Medio Ambiente

León XIV visitó la tierra envenenada por la mafia en Nápoles y exigió justicia

En su primer viaje a la "terra dei fuochi", el Papa denunció la contaminación criminal y pidió destruir la cultura de la corrupción.

Redacción3 min de lectura
León XIV visitó la tierra envenenada por la mafia en Nápoles y exigió justicia
banner-tecnofields-nota-mobile

El Papa León XIV pisó por primera vez el sábado la "terra dei fuochi" (tierra de los fuegos), una zona al norte de Nápoles marcada por la quema ilegal de residuos tóxicos durante más de tres décadas. En la localidad de Acerra, epicentro del también llamado "triángulo de la muerte", se reunió con familiares de víctimas de cáncer y miles de personas que lo aclamaron en la plaza. El viaje representó un acto de denuncia contra la contaminación ambiental provocada por negocios ilícitos de la mafia.

En un discurso en la catedral de Acerra, León XIV recordó que su predecesor argentino Francisco había planeado visitar ese lugar en 2020, pero debió cancelarlo por la pandemia. "Hoy deseamos cumplir su deseo, reconociendo el gran don que la encíclica 'Laudato Sí' ha representado para la misión de la Iglesia en esta tierra", señaló el Papa.

La zona comprendida entre Caserta y Nápoles abarca 11.000 kilómetros cuadrados donde viven 3 millones de personas en 80 localidades. Desde finales de los años ochenta, empresas del norte de Italia contrataron a la camorra para deshacerse ilegalmente de residuos tóxicos, ahorrando costos de disposición final. Vertían líquidos venenosos en acequias de riego y enterraban desechos de toda clase en un territorio que tiempo atrás se llamaba "Campania felix" por su fertilidad.

Los números confirman la tragedia ambiental y sanitaria. En 2014, el Instituto Nacional de Salud (ISS) registró una tasa de mortalidad un 10% mayor en hombres y 13% mayor en mujeres respecto a otras áreas de Campania, además de una incidencia de cáncer 11% superior. Esos estudios vincularon directamente las muertes a la contaminación criminal, silenciada durante años por un sistema político inerte o corrompido.

El escándalo salió a la luz recién entre 2012 y 2013, tras la movilización de ciudadanos, médicos y sacerdotes. En 1997 un arrepentido de la clan casalese había confesado el tráfico de residuos, pero su declaración se mantuvo secreta. Recién en febrero de 2014 el gobierno de Enrico Letta reaccionó con un decreto que tipificó la combustión ilícita de residuos e inició el mapeo de zonas contaminadas.

En enero de 2025, la Corte Europea de los Derechos del Hombre condenó a Italia por no proteger adecuadamente a sus ciudadanos en la "terra dei fuochi" y dispuso la creación de una comisión con un plan de acción en dos años. Sin embargo, el plan actual destina 2.500 millones de euros para limpiar 85 emplazamientos, mientras que al menos 293 están contaminados. Según reportes, de 80 sitios tóxicos identificados, solo 38 fueron saneados.

El Papa denunció con dureza la estructura que permitió la catástrofe. "He venido a recoger las lágrimas de quienes han perdido a seres queridos, víctimas de la contaminación ambiental causada por individuos y organizaciones sin escrúpulos que, durante demasiado tiempo, actuaron con impunidad", afirmó ante miles de personas en la plaza Calipari. Recordó que "el bien común viene antes de los negocios de pocos" y exhortó a "destruir una cultura del privilegio, de la prepotencia, del no rendir cuentas, que demasiado mal ha causado en esta tierra".

León XIV retomó conceptos de la encíclica "Laudato Sí" de Francisco para advertir sobre el paradigma tecnocrático que prioriza ganancias sobre vidas. Pidió a los habitantes construir un "nuevo pacto" basado en la educación, la justicia y la memoria activa del sufrimiento padecido. "Esta tierra ha pagado un precio muy alto, ha sepultado a muchos de sus hijos", concluyó, instando a forjar un tiempo de "renacimiento" ético y responsable.

Más en Medio Ambiente