Los Pumas cayeron ante Inglaterra en un duelo caliente y polémico
La derrota por 31-24 en Santiago del Estero dejó interrogantes sobre el juego argentino y una controversia arbitral que pudo cambiar el resultado.


SANTIAGO DEL ESTERO. – Los Pumas volvieron a perder ante Inglaterra y estiraron su racha derrotista ante la Rosa. En el Estadio Único Madre de Ciudades, cayeron 31-24 en un cierre agónico y una acción polémica que los perjudicó: el TMO omitió un tackle alto a Bautista Delguy y Argentina cerró el primer tramo del Nations Championship con varios interrogantes y un retroceso en el juego.
En medio de la efervescencia mundialista, el estadio lució al 80% en un encuentro caliente. Los Pumas homenajearon a la selección argentina campeona del mundo de 1986, a 40 años de la gesta en México, y las canciones mundialistas sonaron durante la previa y el partido. “El que no salta es un inglés” resonó en cada rincón.
Los Pumas padecieron un primer tiempo plagado de errores, desbordados por el contexto. Varios jugadores visiblemente emocionados se pasaron de rosca y no lograron estabilidad: cometieron reiterados errores de manejo y se frustraron ante una defensa firme. Luego del try de Tommy Freeman y el segundo de Ben Earl, reaccionaron y fueron a prepotear a los ingleses en un encuentro caldeado, con la rivalidad al rojo vivo.
En ataque, la impotencia se reflejó en el drop que intentó Tomás Albornoz: mal perfilado, incómodo, a 45 metros del ingoal con el resultado 19-3. Una decisión absurda en un primer tiempo de puro desconcierto. Por el lado de la Rosa, Immanuel Feyi-Waboso fue punta de lanza: el wing de Exeter Chiefs rompió 9 tackles en la primera mitad, quebró dos veces la defensa y se animó desde cualquier sector. Ben Earl apoyó dos tries, el segundo luego de un scrum arrollador.
La reacción llegó con más ímpetu que juego. Tomás Albornoz, con la emblemática N°10, levantó al estadio con un sombrerito de lujo que generó buenas secuencias. Mateo Carreras marcó el primer try argentino y el segundo fue producto de un try-penal por una infracción de Alex Coles. Fue un festival de amarillas: siete en total, tres por el lado local y cuatro por el visitante, la mayoría por matar el juego.
Los ingresos del banco le dieron otro impulso a los Pumas, sobre todo los de Pablo Matera y Boris Wenger. La amarilla a Joaquín Oviedo cuando estaban 15 contra 13 fue un punto de quiebre. El octavo volvió a ser la gran figura con su habitual potencia física y reafirmó que es uno de los mejores del mundo en su puesto. El cordobés fue el mejor Puma durante julio y no estará ante los Springboks y Wallabies porque volverá a Perpignan para el inicio del Top 14.
Los Pumas manejaron mal los momentos del partido y no administraron bien la ventaja numérica. Faltó inteligencia. Fue más corazón que planificación: atacaron a los tumbos, con la picardía de Albornoz y las puntadas de los forwards. En lugar de mover la pelota, dilapidaron minutos en el scrum. Inglaterra durmió el último tramo, enlenteció las secuencias y mostró sus mañas. Pero con 13 jugadores se quedó sin nafta y Argentina aceleró. Henry Pollock recibió una amarilla y salió bajo una lluvia de chiflidos.
A pura potencia, Justo Piccardo descontó a un minuto del final y en la última acción los Pumas se lanzaron desde el fondo de la cancha en una secuencia que desencadenó la polémica: la definición de Bautista Delguy pegado a la bandera demoró más de cinco minutos. La decisión del australiano Angus Gardner en la cancha fue try, pero el TMO lo refutó: en una acción milimétrica, el brazo izquierdo de Delguy tocó la línea de touch-ingoal antes de apoyar, aunque la infracción fue otra: Noah Calouri lo tackleó al cuello y debió haber sido sancionado con try-penal. Una inconducta clara, omitida por el TMO, que le hubiera dado el empate a los Pumas.
Visiblemente enojado, Felipe Contepomi prefirió no criticar la sanción: por protocolo, World Rugby sanciona a los entrenadores que se expresen negativamente del arbitraje. En la conferencia de prensa, el entrenador abandonó la sala después de cuatro minutos, furioso por la música del vestuario inglés que resonaba en la sala de prensa. “Es una falta de respeto”, le objetó al jefe de prensa de Inglaterra.
Los Pumas no pueden quitarse el estigma de la Rosa. Más allá de la última jugada, no estuvieron a la altura y sufrieron su 16a derrota en los últimos 17 enfrentamientos ante la selección británica. Una paternidad que se estira en distintos contextos. Esta vez desperdiciaron una chance histórica, con una camiseta especial y el impulso anímico de la selección de fútbol. Cierran una ventana negativa, con varios interrogantes antes de los tests ante los Springboks y los Wallabies, donde habrá rotación de plantel.
Fuente: Lanacion.
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