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Lucho Mellera: dejó la publicidad, apostó al stand up y ahora conduce Enfrentados en Olga

El comediante, a punto de cumplir 42 años, estrena el ciclo de debate este domingo a las 20 en la señal de streaming.

Redacción4 min de lectura
Lucho Mellera: trabajaba en una oficina, dio un “salto de fe” al stand up y hoy llena teatros y conduce un ciclo en Olga

Lucho Mellera lleva casi 18 años dedicado al stand up y todavía se sorprende cuando llega el domingo y recuerda que al día siguiente no tiene que ir a una oficina. Antes de vivir de la comedia estudió psicología, se formó en publicidad y trabajó cinco años en distintas agencias. Un compañero de trabajo le sugirió que tomara clases de comedia y ese consejo le cambió la vida.

Hoy sus espectáculos lo llevan por la Argentina, México, Colombia, los Estados Unidos y España. Esa expansión le permitió hacer menos funciones, aunque en escenarios cada vez más grandes. A punto de cumplir 42 años, aceptó un nuevo desafío: conducir Enfrentados, que se estrena el domingo 13 de septiembre, a las 20, en la señal de streaming Olga.

En cada episodio, dos grupos con miradas opuestas se sientan frente a frente para conversar. El objetivo, aclara, no será alimentar el conflicto, sino encontrar puntos en común. "La idea es que el debate no sea una pelea, sino una búsqueda de coincidencias", explicó.

Sobre su rutina, Mellera aseguró que no trabaja más que antes. "Fuera de la comedia trabajaba muchas más horas y, cuando empecé a hacer stand up, también hacía más funciones que ahora. Por suerte hoy puedo hacer menos porque son en teatros más grandes", sostuvo. Sin embargo, reconoció que le cuesta apagar el modo trabajo: "Lo tengo prendido todo el tiempo. No necesariamente estoy haciendo algo concreto, pero siempre estoy disponible".

En ese sentido, mencionó el rol de su novia Poli, con quien está en pareja desde hace aproximadamente diez años. "Ella me hace dar cuenta de que esto también es trabajo. Las giras las organizamos juntos para tratar de coincidir lo máximo posible", contó. Poli tiene un trabajo de oficina tradicional y, según él, lo acompaña "hermosamente" en su carrera.

Consultado sobre su proceso creativo, afirmó que el radar de comediante está siempre encendido. "Cuando aparece algo que puede tener madera para llevarlo al escenario, lo registro. Después, cada tanto, me siento y trabajo en un nuevo guion", detalló. Y agregó: "Con los años vas desarrollando un criterio y también aprendés cuáles son tus capacidades y tus limitaciones".

Mellera sostuvo que la esencia de sus espectáculos se mantiene intacta: "Una persona que mira el mundo como si todo fuera una novedad, como un extraterrestre que llega a la Tierra y observa las cosas por primera vez". La diferencia, dice, es que pasaron 18 años y cambió su actitud sobre el escenario. "Al principio todo era miedo y aventura. Con el tiempo generás anticuerpos y lo transitás con mayor firmeza", remarcó.

Sobre la relación entre el comediante y su vida privada, fue claro: "El comediante es una caricaturización y una exageración de ciertos rasgos de mi personalidad. Me bajo del escenario y se termina: en mi vida soy mucho más tranquilo, callado y reservado".

El vínculo con el humor, aseguró, viene desde siempre. "Creo que vino instalado en mi sistema operativo. En todos los grupos de los que formé parte sentí la necesidad de hacer reír. Ese era mi rol", afirmó. Un día empezó un curso de stand up, subió al escenario y entendió que la gente podía comprar lo que le proponía.

En ese momento trabajaba en una oficina de publicidad y no imaginaba que la comedia podía ser su medio de vida. "En esa época prácticamente no había comediantes en la Argentina que vivieran exclusivamente del stand up. Lo tomaba como un hobby", recordó. Empezó a fines de 2008 y en 2010 dejó la oficina. "Di ese salto de fe y jamás me arrepentí", aseguró.

El impulso para probar vino de Nico, un compañero de agencia que le insistía con que hiciera stand up. Mellera fue a ver a Fernando Sanjiao al teatro y decidió anotarse en uno de sus talleres. "Al final del curso hicimos una muestra para familiares y amigos. Esa fue mi primera vez", contó.

Por último, se refirió a los límites del humor. "Si tenés claros tus principios y lo que pensás, no deberías tener miedo. Si querés quedar bien con todo el mundo, caés en una trampa porque nunca lo vas a lograr", afirmó. Y concluyó: "El que quiere ofenderse siempre va a encontrar una excusa".

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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