Espiritualidad

Meditación en la oscuridad: una experiencia sensorial inmersiva con tradiciones chamánicas

La propuesta de Teatro Ciego combina privación visual, sonido 360° y rituales ancestrales para conectar con los sentidos y los chakras.

Redacción2 min de lectura
Meditación en la oscuridad: una experiencia sensorial inmersiva con tradiciones chamánicas
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Apagar los ojos para encender el resto de los sentidos. Esa es la premisa de Chakras, una experiencia sensorial inmersiva que se presenta en Teatro Ciego de Buenos Aires. La propuesta combina la oscuridad total con un sistema de sonido envolvente de 360 grados, música de raíces ancestrales y aromas para guiar a los asistentes en un viaje interior.

La experiencia fue creada por Luz Andrade y Carolina Herrmann, quienes diseñaron un recorrido que integra la meditación Dhyana, mantras en sánscrito, cantos mongoles, registros chamánicos andinos y canciones circulares. El objetivo es despertar la energía kundalini y conectar con los cuatro elementos de la naturaleza: tierra, agua, aire y fuego.

“Chakras es un viaje que nos invita a conectar con nuestro mundo interior a través de diferentes raíces ancestrales, sus músicas, sus aromas y cosmovisiones”, explicó Andrade. La técnica se inspira en las prácticas de monjes budistas que se internaban a oscuras para potenciar el estado de conciencia acrecentada. “No solo la oscuridad juega un gran rol, sino cómo la logramos, oscureciendo una sala entera, logrando que con los ojos abiertos el espectador no vea absolutamente nada”, detalló Herrmann.

La transición hacia la introspección es progresiva. “Nuestra experiencia arranca de forma muy amable, adentrándonos de a poco en los distintos estímulos”, dijo Herrmann. Durante la sesión, los participantes recorren los siete chakras principales, cada uno vinculado a una glándula endocrina: desde el chakra raíz con las suprarrenales hasta el corona con la pineal. “Cada chakra se conecta directamente con una glándula endocrina principal, regulando sus hormonas y funciones físicas”, agregó la guía.

El protocolo de ingreso está cuidado al detalle. Los asistentes llegan quince minutos antes y reciben una bebida. Luego, una charla explica el proceso, y son guiados en fila hacia sus lugares, tomados de los hombros. Una vez en la oscuridad, se inicia el pasaje por los elementos con una invocación a los cuatro vientos y sus animales de poder, según la rueda medicinal andino-amazónica.

“A través de cantos ancestrales y estímulos sensoriales, identificamos cada uno de ellos en nuestro ser, mediante afirmaciones y preguntas que nos llevan a la reflexión y al crecimiento personal”, describió Andrade. Tras la sesión, afloran diversas emociones: risas, llanto, ganas de cantar o bailar, y una relajación profunda. “Es un reiniciarse, sacarse la semana de encima para despertar los sentidos y traer la sensibilidad a flor de piel”, sostuvo.

La experiencia está dirigida tanto a principiantes como a meditadores avanzados. “Hemos comprobado que Chakras convoca tanto a personas que entran en contacto por primera vez con la meditación como a quienes tienen ya un largo recorrido”, afirmó Andrade. Durante los domingos de las vacaciones de invierno, además, se presentará “Chakras infancias”, una versión lúdica para niños.

Fuente: Lanacion.

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