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Miguel Ángel Solá, a los 76 años: la rehabilitación tras el ACV y su presente en el Paseo La Plaza

El actor protagoniza "Por el placer de volver a verla" junto a Mercedes Funes mientras se recupera de un accidente cerebrovascular que sufrió en octubre pasado.

Redacción3 min de lectura
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Miguel Ángel Solá tiene 76 años y atraviesa un momento particular de su vida. El actor se recupera de un accidente cerebrovascular que sufrió en octubre pasado y que le dejó secuelas motrices, mientras sigue adelante con su carrera teatral. Desde hace meses recorre el país con la obra Por el placer de volver a verla, junto a Mercedes Funes, que ahora desembarcó en el Paseo La Plaza de viernes a domingos.

El ACV le afectó la fuerza del lado izquierdo del cuerpo y lo obligó a moverse con un bastón. Solá contó que hace rehabilitación y fonoaudiología para recuperar sus capacidades, y describió el proceso con una metáfora llamativa: "Estoy como con una casa tomada. Como si hubiese un inquilino ahí que me está diciendo todo el tiempo qué es lo que tengo que hacer".

El actor habló de ese "inquilino" con incomodidad. "Me molesta un poquito. Porque no atiendo consejos ni de la gente que me ama. Mirá si voy a prestar atención a un inquilino al que deseo desalojar en cuanto pueda. Es un okupa, que lo único que hace es cobrarme por estar ahí", afirmó. Y agregó: "No quiero que esté ahí. Me hace doler un poco la vida, me hace cruzar palabras en el cerebro en el momento menos pensado".

Solá sostuvo que ese estado lo daña y que corre el riesgo de humillarlo. "No me gusta, no soy esclavo de nadie", remarcó. Consultado sobre la aceptación de su nueva condición, respondió que la gente le dice que necesita esperar por lo menos un año, pero que él piensa en los próximos cinco minutos y se vuelve loco. "No puedo pensar a un año porque pienso: ¿y si todo falla y no me puedo rehabilitar y tengo que seguir así trabajando con bastón?", explicó.

El actor reconoció que a esta edad perdió el dominio pleno de su físico arriba del escenario. "Es un sobrepeso grande", dijo sobre la carga que implica la rehabilitación. Aun así, valoró que el bastón lo ayuda a sostenerse y no le echa la culpa.

En paralelo, Solá atraviesa un presente sentimental que lo tiene entusiasmado. Está en pareja con Fátima, una joven diseñadora de vestuario y pintora, casi cincuenta años menor que él. "Estoy enamorado desde hace un año y medio, cuando pensaba que ya no me tocaba más la suerte a mí. Nos enamoramos y vivimos una cosa muy linda", contó. Y admitió que quiere darle lo mejor de sí, aunque siente que su mejor versión no está disponible en este momento.

Padre de Adriana, su hija menor con Paula Cancio, y de María y Cayetana, fruto de su relación con Blanca Oteyza, Solá repasó su trayectoria. Recordó el salto a la fama a mediados de los setenta con la obra Equus, sus últimas películas como El último traje y Crímenes de familia, y las temporadas teatrales que compartió con Oteyza, madre de sus hijas.

Sobre su manera de atravesar los conflictos, el actor aseguró que siempre supo que la vida da y quita. "Un día me desperté y resulta que mi mamá estaba muy grave y se moría. Otro día me desperté y me habían dado una medalla de oro en el colegio como mejor alumno", relató. También mencionó una fractura de tres vértebras y un accidente doméstico que le hundió la cara y le hizo perder varios dientes. "La vida te da y te quita", resumió.

Solá afirmó que nunca se tomó muy en serio el querer entender por qué es como es. "Nunca me disgustó ser como soy. He sido honesto con mi manera de sentir y de pensar y de decir y de hacer. Un tipo bastante consecuente", sostuvo. Y cerró con una definición sobre su presente: "Siempre me llevé mal con el dinero, no le encontré la razón".

Fuente: Clarín

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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