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Miguel Dávila: una retrospectiva por los cien años de un maestro de la Nueva Figuración

La Casa Nacional del Bicentenario exhibe hasta el 27 de noviembre más de cien obras del pintor riojano, con curaduría de Joaquín Rodríguez.

Redacción••3 min de lectura
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Miguel Dávila: una retrospectiva por los cien años de un maestro de la Nueva Figuración

Miguel Dávila (1926-2009) cumple cien años y la Casa Nacional del Bicentenario lo celebra con una retrospectiva que reúne más de cien obras, desde sus primeros ejercicios académicos de la década de 1950 hasta su última producción de 2009. La muestra, curada por Joaquín Rodríguez y titulada Tercer Orden, se puede visitar con entrada gratuita en Riobamba 985 hasta el 27 de noviembre.

El recorrido incluye óleos, acrílicos, dibujos, monocopias, grabados en aguafuerte y xilografía, tintas, pasteles y una serie de cortometrajes experimentales en super 8 que el artista realizó entre 1981 y 1985. Antes pasó por el Museo de Bellas Artes de Salta y, después de Buenos Aires, la exposición itinerante seguirá en museos de La Rioja y de Córdoba.

Nacido en Chilecito, Dávila retrató la magia de Famatina, su naturaleza y sus colores, y fue director del museo local. A los 25 años dejó su provincia para formarse en el Instituto Superior de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Tucumán, bajo la guía de maestros como Lino Enea Spilimbergo, Pompeyo Audivert y Lajos Szalay. "Spilimbergo era mi padrino. Era un padre en el arte para él", cuenta su hijo Alejandro Dávila.

El curador describe al artista como una figura permeable a las transformaciones estéticas de su tiempo. "Transitó la gestualidad del informalismo, la violencia cromática del expresionismo y la fragmentación espacial de la nueva figuración. Pero mantuvo una distancia crítica sobre los ismos, usándolos como lenguajes disponibles y no como dogmas", sostiene Rodríguez. Para el curador, en su obra confluyen "un orden constructivo asociado a la estructura, la conciencia y la contención, y un orden pulsional ligado al gesto, la intuición y el impulso".

En 1961 obtuvo la beca del Fondo Nacional de las Artes para viajar a París junto a Rómulo Macció, Ernesto Deira, Luis Felipe Noé y Jorge de la Vega, con el movimiento de la Nueva Figuración. En esa misma época integraba el equipo que trabajaba con la primera computadora que llegó al país, una Ferranti Mercury instalada en la Universidad de Buenos Aires que medía 18 metros de largo y pesaba 500 kilos.

Su vida fue, como solía decir, "un pensamiento visual". Tuvo un taller con más de 60 alumnos donde ejerció la docencia de manera ininterrumpida entre 1964 y 1995. Por allí pasaron artistas como Ana Gallardo, Juan Lecuona y Liliana Golubinski. Exhibió en galerías como Van Riel, Wildenstein, Rubbers y Hoy en el Arte, y obtuvo los máximos galardones del arte nacional, entre ellos el Premio del Salón Municipal Manuel Belgrano en 1964 y el Gran Premio de Honor del Salón Nacional de Pintura en 1981.

"Me abandono a la intuición, a la energía propia de la imagen. Ésta surge en la tela como una aparición. Muchas veces las obras se adelantan a la comprensión de su creador. La creación no se aviene con la prisa. No se necesita ser entendido sino sabio", dijo Dávila en 1976.

En La Rioja fue el primer director del Museo Municipal de Bellas Artes, hoy Museo Octavio de la Colina. Este año, la Secretaría de Cultura provincial le rinde un homenaje: el Premio del Salón Nacional de Artes Visuales local llevará su nombre y se entregará por primera vez el 16 de este mes.

"La obra es tiempo, repetía papá", recuerda Alejandro, que además de modelo precoz se convirtió en pintor, galerista y director de los museos Caraffa y Genaro Pérez en Córdoba. "Lo que yo más admiro es su pasión y su compromiso. Siempre hablaba de que la vida para él era pensamiento visual. Hoy vivimos épocas en las que estamos todos muy apurados. Nos cuesta pensar. Él siempre supo que el arte es tiempo", agrega. Y cierra con una frase que su padre escribió: "La gente tiene pereza para mirar".

Por qué importa

La muestra rescata a un artista clave de la Nueva Figuración argentina, cuya obra dialoga con el informalismo y el expresionismo. Además, La Rioja bautiza su premio provincial de artes visuales con su nombre.

Qué sigue

La retrospectiva permanece abierta hasta el 27 de noviembre en la Casa Nacional del Bicentenario. El 16 de este mes se entrega por primera vez el Premio Miguel Dávila en La Rioja, y luego la muestra itinerará por museos de La Rioja y Córdoba.

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