Cultura

Carlos Alonso y una carta inédita: su oda al vino que une arte, tierra y amistad

El maestro mendocino fallecido a los 97 años dejó un texto de 2016 que revela su vínculo con el vino y con la familia Catena.

Redacción••2 min de lectura
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Oda al vino, del maestro Carlos Alonso

El maestro Carlos Alonso, fallecido a los 97 años y considerado el último gran artista argentino del siglo XX, dejó una carta que funciona como una verdadera oda al vino. El texto, fechado en Unquillo el 8 de septiembre de 2016, fue leído por su hija Mercedes durante el 50º aniversario de Saint Felicien. En esas líneas, el pintor y dibujante mendocino repasa su relación con la bebida nacional y con la familia Catena.

Alonso nació en Tunuyán y se crió en Tupungato, dos puntos clave de la vitivinicultura mendocina. Ese origen marcó su vínculo con el vino, que lo acompañó durante toda su vida. "Como mendocino nacido en Tunuyán y criado en Tupungato, el vino estuvo siempre muy presente", escribió el artista en la misiva.

El texto rememora sus primeros años creativos: dibujaba en la mesa de los poetas de su generación e ilustraba las primeras ediciones de sus libros. "Brindábamos por el amor, por el arte y por el amor al arte", recordó. Ese ambiente bohemio y creativo fue el caldo de cultivo de una carrera que lo convirtió en una figura central de la cultura argentina.

La relación con Nicolás Catena Zapata tuvo dos momentos decisivos. El primero fue cuando lo convocó para realizar la etiqueta del vino Saint Felicien. El segundo llegó años después, cuando Catena, ya como editor, le pidió ilustrar el libro Canto labriego, del poeta Juan Coletti. Para ese trabajo, Alonso pintó paisajes que le permitieron volver a recorrer los escenarios de su juventud: Potrerillos, Lunlunta, La Carrera y Tunuyán.

Saint Felicien fue el primer Cabernet Sauvignon varietal de la Argentina y el primero en llevar una obra de arte en su etiqueta, precisamente una creación de Alonso. La reedición del libro recupera aquel dibujo de los años 60, que hoy vuelve a circular. "Esta edición, editada por Nicolás Catena, lleva como tapa el dibujo que hice en los años 60 para el vino Saint Felicien, que hoy se revive y se reedita", detalló el artista.

En la carta, Alonso también citó al poeta Ezra Pound para agradecer el apoyo recibido: "Las personas que ayudan a un artista a desarrollar su obra, a comprar sus herramientas y sus alimentos, estas personas son también artistas". Y cerró con un brindis: "¡Salud! Muchas gracias".

La despedida del maestro deja un vacío en la cultura argentina, pero su obra y su sensibilidad permanecen. Estas líneas funcionan como el último brindis de un creador inmenso, por el arte, la tierra y la amistad.

Por qué importa

La carta revela el costado más íntimo de un artista central del siglo XX argentino y su relación con la vitivinicultura nacional. Saint Felicien fue el primer varietal argentino con obra de arte en su etiqueta, un hito que une arte y vino.

Qué sigue

La reedición del libro Canto labriego, con el dibujo original de Alonso en tapa, ya está en circulación. La familia Catena y el entorno del artista podrían impulsar nuevos homenajes póstumos en los próximos meses.

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