Medio Ambiente

Misiones: 78 hectáreas donadas en 2017 son hoy una reserva clave para la selva

La Reserva Nacional Silvestre Alto Iguazú conecta el Parque Nacional Iguazú con el Parque Provincial Yacuy y protege la cuenca del arroyo Yacuy.

Redacción••2 min de lectura
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Misiones: 78 hectáreas donadas en 2017 son hoy una reserva clave para la selva

En 2017, la Fundación Vida Silvestre Argentina donó 78 hectáreas de selva nativa en Misiones para crear la Reserva Nacional Silvestre Alto Iguazú. El área, ubicada cerca de la frontera con Brasil, es hoy uno de los sectores mejor conservados de la Selva Paranaense y funciona como corredor biológico entre el Parque Nacional Iguazú y el Parque Provincial Yacuy.

Esa conexión permite que la vegetación nativa se mantenga continua y que distintas especies encuentren hábitats para desplazarse, alimentarse y reproducirse. La reserva también protege la cuenca alta del arroyo Yacuy, que desemboca en el río Iguazú, por lo que el cuidado de la selva alcanza a los recursos hídricos de la región.

La Selva Misionera es uno de los ecosistemas más biodiversos de la Argentina. Entre su vegetación se destacan los palmitos y los helechos arborescentes, mientras que su fauna reúne cerca de 300 especies de mamíferos, más de 1.000 de aves y más de 300 variedades de peces. En ese ambiente habita el yaguareté, una especie amenazada cuya supervivencia depende de la conservación de los bosques nativos.

La ubicación de la reserva también resulta relevante para la vigilancia. La coordinación entre guardaparques de Argentina y Brasil refuerza el control en una zona fronteriza expuesta a la tala ilegal y la caza furtiva, dos amenazas que avanzan sobre el bosque nativo.

La donación permitió sumar superficie protegida en un sector clave para la continuidad del bosque. En un contexto de pérdida y fragmentación de ambientes naturales, conservar áreas conectadas es fundamental para sostener la biodiversidad y favorecer la supervivencia de especies que necesitan grandes territorios, como el yaguareté. Un antecedente similar es el de una curtiembre reciclada en Misiones, donde la recuperación de tierras también derivó en un proyecto de conservación.

Las 78 hectáreas donadas en 2017 se incorporaron así a una estrategia de conservación que busca preservar la Selva Misionera, sus recursos hídricos y su fauna. La reserva no funciona como un área aislada: su valor depende de la conexión con los parques vecinos y del trabajo conjunto en la frontera.

El caso se suma a otras donaciones de tierras con fines ambientales, como la de Paul Newman en Westport, que derivó en una reserva natural en Estados Unidos. En Misiones, la superficie protegida se sostiene sobre un ecosistema que concentra buena parte de la biodiversidad del país.

Por qué importa

La reserva conecta áreas protegidas en una zona de frontera expuesta a la tala ilegal y la caza furtiva, y resguarda el hábitat del yaguareté, especie amenazada. Conservar corredores evita el aislamiento de las poblaciones animales.

Qué sigue

La clave será el control conjunto entre guardaparques de Argentina y Brasil en la franja fronteriza, donde la tala ilegal y la caza furtiva presionan sobre el bosque nativo.

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