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Murió Antonio Rattín: la tarde que estrujó el banderín y se sentó en la alfombra de la Reina en Wembley

El ex capitán de Boca y la Selección Argentina falleció a los 86 años; su expulsión en el Mundial 1966 quedó como uno de los episodios más emblemáticos del fútbol nacional.

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Murió Antonio Rattín: la tarde que estrujó el banderín y se sentó en la alfombra de la Reina en Wembley
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Antonio Rattín, histórico capitán de Boca Juniors y la Selección Argentina, falleció este sábado a los 86 años. Su nombre quedó grabado en la historia del fútbol mundial por un episodio ocurrido el 23 de julio de 1966, durante el partido de cuartos de final del Mundial de Inglaterra contra el local. Aquella tarde, tras ser expulsado por el árbitro alemán Rudolf Kreitlein, Rattín estrujó el banderín de córner con los colores ingleses y se sentó en la alfombra del palco real de Wembley, gestos que lo convirtieron en leyenda.

Argentina perdió 1-0 con un gol de Geoff Hurst y quedó eliminada. Pero el partido es recordado sobre todo por la polémica expulsión de Rattín, quien se negaba a abandonar el campo y exigía un intérprete para discutir las decisiones arbitrales. "El problema empezó cuando le pedí al árbitro que consiguiera un intérprete porque quería quejarme de algunos fallos y, de paso, perder un poco de tiempo. Le mostraba la cinta de capitán y le hablaba en castellano. Hasta que me echó. Ahí sí apareció el intérprete para decirme que estaba expulsado. Eramos once contra 100 mil personas", relató años después.

Rattín participó en dos Mundiales con la Selección, ambos dirigidos por Juan Carlos Lorenzo. En Chile 1962, Argentina cayó 3-1 ante Inglaterra en primera ronda y quedó eliminada. Cuatro años después, el equipo llegó a cuartos tras vencer a España y Suiza y empatar sin goles con Alemania Federal. "Se armó un equipo de apuro, íbamos para salir cuartos de cuatro… terminamos campeones y con el arco invicto", recordó sobre la conquista de la Copa de las Naciones en Brasil 1964, donde derrotaron a ingleses, brasileños y portugueses.

La expulsión de Rattín desató una escalada de tensión. El entrenador inglés Alf Ramsey calificó de "animals" a los argentinos, y la FIFA aplicó duras sanciones: multa de mil francos suizos a la AFA, cuatro partidos de suspensión a Rattín, tres a Roberto Ferreiro y tres a Ermindo Onega por haber escupido a un funcionario, más amonestaciones a Luis Artime y Jorge Solari. Se dice que aquel episodio impulsó la implementación de las tarjetas amarilla y roja.

Los jugadores ingleses nunca entendieron la actitud del capitán argentino. Geoff Hurst lo acusó de "atacar al árbitro desde el comienzo, cuestionar cada decisión, gritarle en español, refunfuñar y escupir el césped". Bobby Charlton, quien luego se reencontró con Rattín en varias ocasiones, opinó: "Nunca pude entender su reacción. El árbitro lo había expulsado y él no quería irse. Algunos jugadores sudamericanos tienen actitudes que no entiendo y él encima era el capitán, debía dar el ejemplo". Alan Ball agregó: "Cada vez que tomaba una decisión contra su equipo, Rattín parecía tomar como algo personal discutir con él. Kreitlein se debe haber cansado".

Rattín, apodado "el Rata", construyó su carrera en Boca Juniors, donde jugó entre 1956 y 1970, y fue figura de la Selección. Su muerte reaviva el recuerdo de aquella tarde en Wembley, que el diario Clarín calificó en su momento como "un arbitraje malintencionado, parcial de toda parcialidad".

Fuente: Clarín.

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