Juicio Legal

Nadia Marcinko: la novia de Epstein que goza de inmunidad pese a acusaciones de complicidad

Lo visitó 67 veces en prisión y declaró ser víctima de abuso, pero testigos la señalaron como partícipe en delitos sexuales.

Redacción3 min de lectura
Nadia Marcinko: la novia de Epstein que goza de inmunidad pese a acusaciones de complicidad
Nadia Marcinko: la novia de Epstein que goza de inmunidad pese a acusaciones de complicidad

Nadia Marcinko fue la novia principal de Jeffrey Epstein durante siete años y lo visitó al menos 67 veces cuando cumplía su primera condena en prisión por solicitar sexo a una menor. Hoy, la mujer eslovaca desapareció de la vida pública tras la muerte del financiero en 2019, pero enfrenta un dilema legal singular: está señalada como "posible cómplice" en un acuerdo judicial de 2008 que le otorgó inmunidad, mientras sostiene ser víctima de coerción sexual.

Marcinko es una de cuatro mujeres incluidas en ese pacto con el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Legisladores estadounidenses ahora buscan investigarla junto a las asistentes Sarah Kellen y Lesley Groff, quienes también gozan de protección legal. Nunca ha sido acusada de delito alguno. Sus abogados afirman que sufrió abuso por parte de Epstein, pero víctimas de Palm Beach que declararon contra él en 2008 señalaron que Marcinko participó en los abusos que cometió.

Marcinko nació en una familia acomodada de Eslovaquia y trabajó como modelo antes de conocer a Epstein. Según contó a investigadores federales, se conocieron en Nueva York en 2003 durante una fiesta de cumpleaños organizada por Jean-Luc Brunel, amigo íntimo del financiero y director de una agencia de modelos. Brunel tramitó su visa a Estados Unidos días antes del encuentro. Registros de correos electrónicos que BBC halló en los archivos de Epstein muestran que ambos celebraban el 17 de septiembre como su "aniversario", aparentemente marcando la fecha de ese primer encuentro.

La diferencia de poder era abismal. Epstein tenía 50 años cuando ella cumplía 18, le llevaba 32 años de edad y controlaba los mecanismos de su permanencia legal en Estados Unidos. Marcinko declaró a investigadores que temía que Epstein "podría hacerla deportar con una sola llamada telefónica a Brunel", quien dependía financieramente del dinero del empresario.

Durante años, Marcinko viajó constantemente con Epstein y se convirtió en su pareja principal tras el declive de su relación con Ghislaine Maxwell. Los correos revelan una dinámica profundamente desigual. En 2009, Epstein escribió a un tercero que estaba "enamorado de Nadia", pero los intercambios muestran también su naturaleza dominante: controlaba su peso, su vestimenta y exigía obediencia en aspectos de su vida cotidiana.

Marcinko declaró a los investigadores que Epstein la obligó a someterse a múltiples cirugías plásticas y que la maltrató físicamente, incluyendo estrangulamiento y empujones. En uno de los correos que BBC localizó, ella lo acusó de "comportamiento de pareja abusivo". Aunque no se hallaron detalles específicos de esos incidentes en los archivos de correos, sí hay referencias repetidas a la expectativa de Epstein de que Marcinko reclutara otras mujeres para sus propósitos sexuales.

En un mensaje de 2006, Marcinko escribió: "¿Qué te imaginas que es algo divertido en el sexo? Haré lo que pueda, aunque si se trata simplemente de que tú tengas sexo con otra persona, no sé cómo eso mejora nuestra relación. Intentaré encontrar chicas siempre que estemos en Nueva York". Los archivos sugieren que ella sabía de la preferencia de Epstein por mujeres jóvenes, aunque no hay pruebas de que reclutara menores de edad. Sin embargo, el reclutamiento de adultos mediante engaño para fines de explotación sexual puede constituir trata de personas.

Ese mismo año, Epstein pidió a Brunel incluir a Marcinko en la nómina de MC2, su nueva agencia de modelos, con un salario de US$50.000 anuales. El propósito de esos pagos permanece sin aclarar, dado que Marcinko ya no trabajaba como modelo. Su rol se había transformado: era copiloto del avión privado de Epstein y su principal pareja en los últimos años de su libertad.

BBC intentó contactar a Marcinko para obtener sus comentarios, pero ella no respondió. Desde la muerte de Epstein en la cárcel en 2019, mientras aguardaba nuevos cargos por delitos sexuales, Marcinko se retiró de la vida pública. Su situación plantea una interrogante jurídica compleja: si una persona sometida a coacción sexual puede simultáneamente ser considerada cómplice de los delitos de su abusador.

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