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Nazareth Castellanos: la conexión entre personas nace de la atención, no de la cercanía

La neurocientífica española estudia cómo los corazones de dos personas se sincronizan durante un encuentro y por qué no ocurre con todos.

Redacción••2 min de lectura
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Nazareth Castellanos: la conexión entre personas nace de la atención, no de la cercanía

La neurocientífica y divulgadora española Nazareth Castellanos sostiene que la conexión entre dos personas no depende de la proximidad física sino de la atención y la forma de estar. La investigadora de la Universidad Autónoma de Madrid llegó a esa conclusión tras registrar de manera simultánea la actividad cardíaca de dos participantes durante un encuentro.

Al comienzo, cada corazón seguía su propia dinámica. Con el paso del tiempo aparecieron momentos en los que determinados patrones se aproximaban. Uno de los participantes inició una práctica de meditación y modificó su respiración sin comunicárselo al otro. Según Castellanos, después observaron un mayor acoplamiento entre ambos registros cardíacos.

La científica aclaró que esa sincronización no aparece siempre ni entre todas las personas. "Hay algo de la conexión entre las personas que no sabés por qué con alguien te sentís conectado y con otro, no", reflexionó. El fenómeno, entonces, no es automático ni depende solo de compartir un espacio.

Para profundizar, Castellanos analizó el vínculo entre madres e hijos. Distintos trabajos mostraron que ciertos parámetros fisiológicos pueden acompasarse durante la interacción, sobre todo cuando existe contacto y un estado de calma. En cambio, cuando la madre está más agitada, esa coordinación puede disminuir y mostrar variaciones asociadas a un estado de mayor tranquilidad.

La investigadora relaciona estos hallazgos con la idea de una "humanidad común" y con la influencia que tienen nuestras formas de estar, escuchar y atender sobre los demás. Su planteo no es que dos personas deban sincronizarse para estar conectadas, sino que la relación humana no se explica únicamente por la cercanía física.

Como física teórica y doctora en neurociencias, Castellanos es una de las pioneras en el estudio de la influencia que la meditación tiene sobre el cerebro. También se dedica a la comunicación entre cerebro y corazón: para ella es imposible estudiar el cerebro como algo aislado, independiente del cuerpo que lo habita, un enfoque que conecta con cómo el sonido modifica el cerebro y con otras líneas de investigación sobre el cuerpo y las emociones.

Según la neurocientífica, desde hace algunos años se vive una auténtica revolución en la neurociencia. Esa corriente busca reconciliar el cerebro con el cuerpo y aceptar que no se puede entender el comportamiento humano sin comprender la influencia que el corazón, la respiración o el intestino tienen sobre el órgano del razonamiento. Un planteo que también dialoga con los estudios sobre el efecto de ciertos compuestos en las neuronas.

Castellanos insiste en que no solo hablamos, escuchamos o compartimos información: también reaccionamos de manera constante a las personas que tenemos alrededor. Esa reacción, sostiene, forma parte de lo que somos y de cómo nos vinculamos con los demás.

Por qué importa

El hallazgo invita a repensar los vínculos cotidianos: la calidad de la atención que damos a otros tendría un correlato fisiológico medible. Afecta a cualquiera interesado en cómo el cuerpo y las relaciones se influyen mutuamente.

Qué sigue

La neurociencia sigue investigando los mecanismos de la sincronización fisiológica entre personas. Nuevos estudios con madres e hijos y con prácticas de meditación podrían precisar cuándo y por qué se produce ese acoplamiento.

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