Nicolás Cavigliasso, bicampeón del Dakar, ganó el Gran Campeón Angus en Huinca Renancó
El piloto cordobés obtuvo el máximo premio de la exposición con la cabaña El Viejo Zorzal y apuesta a ampliar su rodeo de cría en los próximos años.

El piloto cordobés Nicolás Cavigliasso, ganador del Rally Dakar en 2019 y 2025, sumó un nuevo logro lejos de las pistas: su cabaña El Viejo Zorzal, de la firma Rodeo el Delmo SA, obtuvo el premio Gran Campeón Macho y Mejor Macho a Bozal Angus en la Exposición de Huinca Renancó, Córdoba. El ejemplar salió del lote 3, RP 426, bajo la jura de Luciano Correndo.
Detrás del reproductor hay un proyecto ganadero que Cavigliasso encabeza en persona y que combina producción comercial con genética Angus. La cabaña cría animales negros y colorados, aunque el piloto reconoció su preferencia por estos últimos y busca incorporar genética del Angus negro sobre el colorado para ampliar las líneas de sangre.
“Tener el Gran Campeón de Huinca nos pone muy felices. Es una exposición muy competitiva, hay muchísimas cabañas con mucha trayectoria y había muchos toros. Que el nuestro haya salido Gran Campeón nos pone muy felices porque le metemos mucho al campo y a la genética”, dijo Cavigliasso.
Oriundo de General Cabrera, Córdoba, el piloto se consagró en el Dakar 2019 en cuatriciclos. Años después cambió de categoría y en 2025 volvió a ganar, esta vez en Challenger y junto a su esposa y navegante, Valentina Pertegarini (33). Ese mismo año ambos se coronaron campeones del Mundial de Rally-Raid en esa clase.
Mientras su carrera deportiva crecía, Cavigliasso no se alejó del campo. La historia de El Viejo Zorzal comenzó mucho antes que su trayectoria en el automovilismo. “Mi abuelo Delmo Cavigliasso, en el año 68, tenía una cabaña de Shorthorn acá en General Cabrera. Después, con el tema de la agricultura, la siembra directa y todo, esta zona se puso casi 100% agrícola. Mi abuelo tuvo que vender todos los animales y se disolvió la cabaña”, contó.
En 2007 volvieron a producir ganado, pero con la raza Angus. El nombre elegido fue una referencia directa a la historia familiar. “La cabaña de mi abuelo era El Zorzal. Nuestra cabaña se llama El Viejo Zorzal por aquella cabaña de mi abuelo”, explicó.
La ganadería también le llegó por la otra rama familiar. Su abuelo materno Juan Rizzo siempre tuvo hacienda y trabajó con la raza Hereford. “Es una pasión que me transmitieron mis abuelos. A mi papá también le encantan las vacas, pero yo estoy más a la cabeza de todo lo que es la parte de ganadería de la empresa, de la firma Rodeo el Delmo”, afirmó.
El esquema productivo está distribuido en tres establecimientos: en uno se concentra la cabaña de puro pedigree; en otro están las madres y los toros puros controlados; y el tercero se destina al rodeo general de cría. “Hacemos los tres escalones: rodeo general o vaca de cría, lo que es puro controlado y lo que es puro de pedigree”, resumió.
El establecimiento cuenta hoy con unas 1000 madres en el rodeo de cría, a las que se suman 350 madres puras controladas y alrededor de 150 madres puras de pedigree. La meta es llevar el rodeo de cría desde las 1000 madres hasta entre 1500 y 1800 en un plazo de dos o tres años, aunque el crecimiento estará condicionado por la disponibilidad de forraje.
Parte de los campos están en San Luis, en ambientes que Cavigliasso describió como más exigentes y marginales, con veranos e inviernos fuertes. Por eso trabajan en la implantación y renovación de pasturas perennes para aumentar la disponibilidad de alimento e incrementar la cantidad de vientres. La estructura también les permite generar los reproductores que usan en su propio rodeo y colocar animales en el mercado. Cada año, hacia fines de agosto, realizan un remate propio de reproductores en San Luis.
El ejemplar que consiguió el Gran Campeonato en Huinca Renancó nació en la propia cabaña a partir de un embrión de una donante también producida por El Viejo Zorzal. Es hijo de Mateo, un Gran Campeón de Palermo, sobre una madre colorada propia de la cabaña, con genética de Trueno y La Pastoriza.
Lo describió como un toro de biotipo intermedio, muy carnudo, profundo y con marcado desarrollo del tren posterior, además de destacar sus datos genéticos. “El jurado hizo hincapié en los datos y en su tren posterior, que es muy importante para hacer un novillo pesado para exportación, pero siempre manteniendo un biotipo intermedio, sin irse a un frame muy alto”, señaló.
Luego del premio, el toro cambió de propietario, pero la cabaña conservó semen del reproductor y la intención es seguir trabajando sobre esa genética y mantener un vínculo con el nuevo dueño. “Estoy medio a la cabeza de toda la ganadería. Me pone muy feliz todo lo que estuvimos mejorando, los premios que estamos obteniendo, pero también hay que seguir creciendo”, sostuvo.
Por qué importa
El premio consolida a Cavigliasso como referente de la ganadería cordobesa más allá del deporte y muestra cómo la genética Angus gana terreno en una zona agrícola. Su plan de expansión y los remates en San Luis impactan en el mercado de reproductores.
Qué sigue
La cabaña buscará llevar el rodeo de cría de 1000 a entre 1500 y 1800 madres en dos o tres años, condicionada por el forraje. El próximo hito será el remate anual de reproductores en San Luis, a fines de agosto.
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