Los Paladino y su campo en Bolívar: cómo sobreviven a las inundaciones
Claudia y Marcelo Paladino manejan 2.730 hectáreas en Bolívar y aplican herramientas defensivas para producir en un campo con riesgo hídrico alto.

Lospalas es una empresa familiar de los hermanos Claudia y Marcelo Paladino, ubicada sobre la ruta 205, en el partido de Bolívar, cerca del arroyo Vallimanca, una zona con riesgo hídrico alto. Tomaron posesión del campo en 2016, con 900 vacas, sin fondos en la caja, con deudas y sin objetivos definidos. Esa situación inicial exigía un cambio radical en el modelo de producción, pero al año siguiente el campo se inundó y complicó los planes.
La historia se repitió en 2025. El campo estaba en buen estado, pero volvió a inundarse, salvo en algunas lomas agrícolas que aún no se habían trillado. "Tuvimos que huir de la zona encharcada y llevar la hacienda a los lotes agrícolas, donde pastorearon los cultivos de maíz y soja que estaban orientados inicialmente a cosecha. Luego, el campo se recuperó mucho en octubre, pero en noviembre se volvió a inundar", rememoró Claudia Paladino durante una reunión organizada por Select Debernardi en Bolívar, con 900 participantes.
"Lospalas SA es un campo donde hay que hacer negocios con un ambiente riesgoso, que no se puede cambiar, por lo cual la operación debe adaptarse a la gestión del peligro", explicó Marcelo Paladino. Una de las primeras decisiones fue diversificar los riesgos mediante el alquiler de otros campos, para no concentrar toda la agricultura y la ganadería en tierra inundable. Así, la cría se mantiene como actividad madre, pero desarrollaron esquemas asociativos para recriar las hembras de reposición y los machos, y capitalizar más vacas.
"En 2025 hubo que salir con 500 vacas a tres campos alquilados, y esos campos van a quedar en capitalización para crecer con vacas fuera de la empresa madre", detalló el empresario. Actualmente, Lospalas maneja 2.730 hectáreas, de las cuales 2.200 son propias y 530 alquiladas. El 65% de esa superficie solo tiene aptitud ganadera. La empresa reúne un total de 2.000 animales, con 1.220 vacas de cría en 1.600 hectáreas ganaderas propias y el resto disperso en campos alquilados. Es conducida por los dos hermanos y los hijos de Marcelo.
El servicio de las vacas de cría es estacionado y se realiza desde octubre hasta diciembre, para evitar los meses de verano, cuando resulta más difícil lograr preñeces. La inseminación artificial comienza en octubre y, una vez finalizada, se realiza el repaso con toros. Luego se efectúan ecografías a los 25 días y se clasifican las vacas según el grado de preñez. En marzo se hace el destete y un tacto rectal que permite el ordenamiento final del rodeo. Las mermas embrionarias se ubican entre el 2% y el 5% en vacas, y son algo mayores en vaquillonas.
"La recría de los machos y hembras se realiza fuera del establecimiento. Esta decisión de hacer la reposición fuera del campo madre puede hacer perder algún punto de rentabilidad, pero tiene riesgo cero de inundación y asegura que las hembras van a estar preñadas en tiempo y forma", afirmó Marcelo. El planteo ganadero se desarrolla con herramientas defensivas que permiten una cría con alta carga y eficiencia en un campo con peligro de inundaciones y estacionalidad en la producción de forrajes.
Para amortiguar las diferencias de producción de forraje a lo largo del año, una herramienta importante son los maíces y sorgos que se aprovechan diferidos durante el invierno. Con este recurso, más la confección de rollos, se establece el stock de alimentos y se ajusta la carga en función de esa disponibilidad en cada año. La segunda herramienta defensiva es el destete precoz en vaquillonas de entore a los 15 meses. Estas hembras pastorean 200 hectáreas de praderas y esa separación adelantada del ternero permite su recuperación y genera condiciones para una alta preñez durante el segundo servicio.
Otra técnica empleada es el destete anticipado. Así como el campo se inunda en ocasiones, en verano también se torna complejo cuando las lluvias son escasas. Los tres años anteriores a la inundación fueron de sequía y, en esas condiciones, el forraje pierde calidad. Entonces, es común que los terneros no se desarrollen adecuadamente y que se deteriore la condición corporal de las vacas. Por esa razón, el destete anticipado, con silaje de autoconsumo complementado con alimento balanceado, permite mantener la condición corporal de las vacas y lograr que ingresen en buenas condiciones al invierno.
Marcelo Paladino entiende que "una empresa vale por lo que vale su red de socios" y que "trabajando en soledad es difícil avanzar; sin socios se pierden oportunidades". Por esa razón, la firma mantiene numerosos vínculos con otras empresas y con productores que llevan adelante la recría de hembras y machos y desarrollan esquemas de capitalización de vacas. Recientemente, Lospalas abrió la posibilidad de que inversores participen en negocios de capitalización de vacas, lo que les permite obtener una renta y, al mismo tiempo, a la empresa conseguir una mayor cantidad de terneros.
Todo este proceso no surgió por azar. En un momento del desarrollo de la empresa, Claudia y Marcelo entendieron que era necesario dar un salto hacia adelante. No se trataba solamente de tener vacas y producir terneros, sino de generar un cambio importante en el rodeo que permitiera alcanzar mayor uniformidad y previsibilidad, además de diversificar la actividad ganadera. Comenzaron buscando un cambio genético en las vacas, pero al poco tiempo comprendieron que la selección podía convertirse en un verdadero motor de gestión.
Así se conformó un proyecto de inseminación artificial a tiempo fijo, gestionado por un equipo técnico integral que recopiló una gran cantidad de datos y fue muy exigente en el proceso de selección de las hembras del rodeo. Los principales objetivos fueron producir más kilos por hectárea, obtener mejores hembras para la reposición y aumentar la homogeneidad del rodeo sin incrementar el peso adulto de las vacas más allá de 450 kilos. También se buscó agregar valor a la producción. "Aunque se trata de una ganadería general y no de una cabaña, la marca también importa. Es importante que terceros conozcan los procesos, la seguridad sanitaria y la solvencia financiera de la empresa", concluyó Marcelo.
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