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Oasis: Don't Look Back in Anger, el documental que retrata la reunión de los Gallagher

La película sobre la gira de 2025 de Liam y Noel Gallagher llega a los cines el 11 de septiembre y apuesta por las emociones de los fans por encima de la historia de la ruptura.

Redacción4 min de lectura
Oasis vuelve a emocionarnos: Don’t Look Back in Anger entiende por qué nunca dejamos atrás sus canciones

La reunión de Liam y Noel Gallagher vuelve a escena, esta vez en la pantalla grande. El documental Oasis: Don't Look Back in Anger llega a los cines el 11 de septiembre y reconstruye la gira de 2025 de la banda británica, el regreso más esperado del rock en las últimas dos décadas. La película parte del reencuentro de los hermanos, pero se concentra en lo que ocurre cuando miles de personas recuperan algo que creían perdido para siempre.

El film no funciona como una autopsia de la ruptura de 2009 ni como una pieza centrada en las peleas entre los dos hermanos. Esa historia está presente porque resulta imposible entender la magnitud del regreso sin recordar que durante años parecía imposible volver a verlos compartiendo escenario. Sin embargo, el documental elige otro camino: mostrar qué pasó cuando Oasis volvió y los fans entendieron que estaban recuperando una parte de sus propias vidas.

Ser fan de Oasis durante muchos años tiene una particularidad. Llega un momento en el que las canciones dejan de sentirse únicamente como canciones de Liam y Noel. Empiezan a mezclarse con recuerdos, lugares, personas y épocas concretas. Live Forever, Slide Away, Champagne Supernova, Acquiesce o Don't Look Back in Anger tienen un significado objetivo dentro de la discografía, pero cada fan construye alrededor de ellas una historia distinta.

El documental capta esa transformación. No se limita a mostrar a Oasis sobre el escenario. Mira también a quienes están delante, a quienes esperaron años para estar allí, a quienes crecieron con la banda y ahora comparten esas canciones con sus hijos, sus parejas o sus amigos. Esa decisión podría haber convertido la película en una sucesión de testimonios sentimentales, pero en sus mejores momentos ocurre lo contrario: las caras de los fans explican la importancia del regreso mejor que cualquier discurso.

Hay algo potente en ver a personas de distintas edades cantando las mismas frases. Algunas descubrieron Oasis cuando la banda estaba empezando. Otras nacieron cuando Liam y Noel ya estaban separados. Durante el concierto, esa diferencia desaparece por completo.

Por mucho que se supiera que la reunión había ocurrido, por muchas imágenes que se hubiesen visto de la gira de 2025, hay momentos del documental en los que todavía cuesta asimilar que Liam y Noel Gallagher vuelvan a compartir un escenario. No porque la película intente vender la reconciliación como un cuento de hadas, sino porque se conoce demasiado bien todo lo que ocurrió antes.

Durante años, cada declaración de uno sobre el otro parecía cerrar más cualquier posibilidad de regreso. Por eso verlos ensayar, tocar juntos y recuperar una dinámica que parecía rota tiene una fuerza especial. No hace falta que se sienten a explicar cómo arreglaron su relación. Parte del atractivo está en observar pequeños gestos y comprobar cómo dos personas capaces de llevar su enfrentamiento hasta extremos absurdos vuelven a hacer aquello que mejor sabían hacer juntas.

Uno de los aspectos más logrados es observar a Liam enfrentándose a algo que probablemente ni siquiera él esperaba con esa intensidad: la responsabilidad emocional que implica regresar después de tanto tiempo. Liam construyó buena parte de su personaje público alrededor de la seguridad, la provocación y la ironía. Aquí sigue siendo reconocible, pero también aparecen momentos en los que parece entender lo que la gira representa para la gente.

Ya no se ve únicamente a un cantante interpretando canciones famosas, sino a alguien consciente de que determinadas personas llevan años esperando ese momento. Cuando miles de personas viajaron, ahorraron, discutieron por entradas o esperaron casi dos décadas para volver a ver una banda, el concierto deja de ser simplemente otro concierto dentro de una gira. Esa presión está presente y humaniza a Liam sin quitarle su personalidad.

Noel funciona como contrapunto natural de Liam y la película lo recuerda de manera constante. Mientras Liam tiene una energía imprevisible que puede convertir cualquier momento en algo divertido o incómodo, Noel observa todo desde una distancia diferente, con un sentido del humor más seco y una forma de hablar sobre su hermano que mezcla resignación, cariño y fascinación.

Ahí aparecen algunos de los momentos más naturales del documental, porque no necesitan grandes discursos sobre fraternidad ni reconciliación. Basta con escuchar cómo uno habla del otro o verlos compartir escenario para reconocer que la relación entre ambos continúa siendo extraña, complicada y, precisamente por eso, central para Oasis. La película acierta cuando deja que ese vínculo aparezca de manera orgánica.

Fuente: Cinemascomics.com: Noticias de Cine, Series, Cómics y Videojuegos

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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