Coleccionismo

Patricia Pearson y Juan Vergez ganaron el Premio al Coleccionismo de arteba 2026

La pareja de coleccionistas argentinos radicada en España recibió el galardón en la 35° edición de la feria. Su historia empezó con una lista de regalos de bodas en los años 80.

Redacción••4 min de lectura
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Patricia Pearson y Juan Vergez ganaron el Premio al Coleccionismo de arteba 2026

Los coleccionistas argentinos Patricia Pearson y Juan Vergez recibieron el Premio al Coleccionismo arteba 2026 en la 35° edición de la feria, el sábado 31 de octubre por la tarde. La pareja, radicada en España desde 2016, fue reconocida por una colección de arte contemporáneo que comenzó a fines de los años 80 y hoy ocupa un espacio propio en San Telmo.

Todo arrancó con un regalo de bodas. A punto de casarse, decidieron dejar lista de regalos en la galería Ruth Benzacar con una aspiración modesta: que el arte tuviera un lugar en su nueva casa. La experiencia de coleccionar terminó por transformar sus vidas y el arte desbordó la casa familiar. Ante la disyuntiva de mudarse o buscar un lugar para las obras, eligieron lo segundo.

La propia Ruth Benzacar fue quien orientó sus primeros pasos, según confirmaron ambos en más de una oportunidad. También fue importante el diálogo con el galerista brasileño Marcantonio Vilaca, que marcó el perfil inicial de la colección. Jóvenes artistas argentinos y brasileños, hoy en su mayoría consagrados, fueron los primeros en conformar el conjunto.

Entre ellos aparecen Pablo Siquier, Ernesto Ballesteros, Nicola Costantino y Mónica Girón, además de los brasileños Valeska Soares, Ernesto Neto y Rivane Neuenschwander. Alfredo Prior, una de las figuras más sofisticadas de los años 80, fue desde el principio uno de los artistas mejor representados. Ya en los 2000 el capítulo argentino se amplió con nombres como Eduardo Basualdo, Mariela Scafati y Catalina León.

La curiosidad los llevó a recorrer las principales ferias y bienales del mundo, con especial interés por algunas escenas alternativas. Tras la caída del Muro, Berlín fue uno de los epicentros más vibrantes de los años 90: muchos artistas jóvenes se instalaron allí por los bajos costos de alquiler y comida. Juan y Patricia frecuentaron talleres diversos en la ciudad alemana, y esos vínculos complejizaron e internacionalizaron su idea de colección.

Así incorporaron al danés Olafur Eliasson, conocido mundialmente por la instalación The Weather Project que ocupó la sala de Turbinas de la Tate Modern en 2003; al tailandés Rikrit Tiravanija, estrella de la Documenta Kassel 11 que curó Okwui Enwezor en 2002; y al argentino Tomás Saraceno, también residente en Berlín. En esos años, los llamados “The kids from Berlin” contribuyeron en gran medida a perfilar la colección.

A ese elenco se sumó Half the air in a given space, una de las piezas icónicas del inglés Martin Creed, ganador del Turner Prize en 2001: una cabina vidriada llena hasta la mitad de globos celestes. También la obra expandida de múltiples piezas del cubano estadounidense Jorge Pardo. Sus entusiasmos nunca se limitaron a obras para colgar en la pared: instalaciones a escala, construcciones como la de Tiravanija y la casa del colectivo Provisorio Permanente permanecieron desarmadas en containers hasta que decidieron mudarlas.

Primero las llevaron al espacio de una fábrica en desuso en la zona norte y después diseñaron el traslado al lugar que hoy ocupa la colección: la ex fábrica de tintas Eureka, en la calle Tacuarí, en el barrio de San Telmo. La idea de tener un sitio específico maduró al punto de diseñar el espacio arquitectónico en función de las obras y de cómo lucirían allí.

“Fue mucho tiempo y mucho dinero”, confiesa Juan, aunque aclara que nada paga lo que constituye una parte significativa de sus vidas. “El placer que nos produce la actividad de coleccionar es invalorable: nuevos vínculos, nuevos horizontes, encuentros con diferentes culturas y experiencias insospechadas”, sostiene. Por eso se incomoda cuando le preguntan por la proyección del valor material de su patrimonio. “Es tan valioso en términos de nuestras vivencias que no puede ser valuado fríamente como activo financiero”, afirma.

Como hombre de negocios conoce bien la lógica espectacular de números que exhiben muchas colecciones formadas en los últimos años. En su caso, confirma que tanto él como su esposa decidieron valorar siempre la intuición y la pulsión de deseo por sobre el cálculo material.

Radicados en España desde 2016, los Vergez tienen también un espacio en uno de los barrios fabriles de Madrid, donde exponen y rotan de forma permanente la obra que continúan comprando. En 2023 recibieron de parte de la feria Arco Madrid el premio al coleccionismo por la importancia de su colección de arte contemporáneo universal.

Padres de cuatro hijos que se reparten entre Argentina y Europa, agradecen todo lo que la convivencia con el arte le dio a la familia como experiencia de vida. Patricia incursiona en la fotografía, el video y, más recientemente, en la escritura y la composición musical. Quienes visiten el espacio de la calle Tacuarí podrán ver su video EGO, que tras exhibirse en la Haus der Kulturen der Welt y en la Fundación Daimler de Berlín fue adquirido por la colección Goetz, una de las más importantes del mundo por su selección de fotografía y video.

Por qué importa

El premio reconoce a una de las colecciones privadas de arte contemporáneo más relevantes formadas en Argentina, con obra de artistas locales y figuras internacionales. Su espacio en San Telmo abre al público parte de ese patrimonio que suele quedar fuera de los circuitos de exhibición.

Qué sigue

La colección sigue creciendo y rotando en su espacio de Madrid, mientras la pareja mantiene la sede de Tacuarí en San Telmo. La próxima edición de arteba y las visitas al espacio porteño marcarán cómo se proyecta este acervo en los próximos años.

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