Premio VISA-LA NACION a la innovación: cómo postularse y las claves de la distinción
El galardón reconoce a empresas y personas que transforman ideas en impacto real en cinco categorías.


Ya está abierta la convocatoria para el Premio VISA-LA NACION a la innovación, una distinción que busca destacar a empresas y personas que construyen el futuro hoy. El galardón reconoce la visión, el empuje y la resiliencia en cinco categorías: Emprendimientos innovadores, Innovación al servicio de la comunidad, Innovación en nuevas tecnologías, Innovación financiera y Reinvención del negocio.
“Innovar va mucho más allá de la tecnología. La tecnología habilita, potencia y permite escalar, pero la innovación ocurre cuando una organización cambia su forma de pensar, operar, colaborar y crear valor”, afirmó Gabriela Renaudo, Group Country Manager de VISA para el Cono Sur, una de las juradas e impulsoras del premio. “Las empresas más innovadoras del mundo no se destacan solo porque tienen acceso a mejores herramientas. Se destacan porque tienen culturas que aprenden rápido, toman decisiones con datos, escuchan al cliente, promueven la experimentación, aprenden del error y se animan a desafiar sus propios modelos de negocio”, agregó.
Hoy, la tecnología es una herramienta fundamental en el centro de la estrategia de negocios, pero no es suficiente. No alcanza con desarrollar procesos de automatización o adoptar tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial si se mantiene un mindset tradicional o estructuras rígidas. “Por eso, innovar también implica cambiar modelos mentales, simplificar procesos, construir equipos diversos, redefinir experiencias, crear nuevos ecosistemas de colaboración, desarrollar talento, tomar riesgos responsables y medir el impacto real”, sumó Renaudo.
En la era de la inteligencia artificial, la innovación se redefine como la capacidad de reinventar modelos de negocio, experiencias y decisiones combinando datos, tecnología, creatividad humana y confianza. “La IA generativa no es simplemente una nueva herramienta digital: marca un cambio de era. Es una tecnología transversal, capaz de aplicarse a casi todos los ámbitos de la vida y de los negocios, y de transformar la manera en que trabajamos, compramos, aprendemos y tomamos decisiones”, explicó la ejecutiva.
Innovar ya no es solo lanzar nuevos productos, sino transformar la manera en que las organizaciones aprenden, deciden y crean valor. “La pregunta no es únicamente qué tecnología incorporamos, sino qué problema queremos resolver, qué experiencia queremos mejorar, qué capacidades humanas queremos potenciar y cómo construimos confianza con nuestros equipos, clientes y el consumidor”, sostuvo Renaudo.
Visa, por ejemplo, utiliza inteligencia artificial desde hace décadas para prevenir fraudes, gestionar riesgo, mejorar la seguridad y hacer más eficiente el ecosistema de pagos. La IA generativa agrega una nueva dimensión: productividad, mayor personalización, desarrollo de soluciones y, sobre todo, la llegada del comercio agéntico. Agentes de inteligencia artificial podrán buscar, comparar, recomendar e incluso iniciar compras y pagar en nombre del consumidor, siempre con consentimiento, control, seguridad y trazabilidad. “Hasta ahora, el consumidor entraba a una página, buscaba un producto, comparaba, elegía y pagaba. En el futuro cercano, muchas de esas tareas podrán ser realizadas por agentes de inteligencia artificial que actúen bajo instrucciones, permisos y límites definidos por la persona”, anticipó Renaudo.
Como en todo cambio de paradigma, la inteligencia artificial trae aparejados sus propios retos. Para la Group Country Manager de Visa para el Cono Sur, el desafío no es solo técnico, también es cultural, organizacional y de liderazgo. “La IA generativa trae una revolución muy profunda, posiblemente incluso más transformadora que la Internet en muchas industrias, porque cambia cómo trabajamos, decidimos, aprendemos, compramos y nos relacionamos con las empresas. Esto nos obliga a revisar cómo tomamos decisiones, cómo gestionamos el talento, cómo aprendemos y cómo administramos riesgos. La IA puede implementarse como una herramienta aislada, pero su verdadero impacto aparece cuando transforma la manera de trabajar”, afirmó.
Según Renaudo, los desafíos son varios: acelerar la velocidad de aprendizaje de los equipos, construir confianza, comunicar con claridad para qué se usa la IA y bajo qué reglas, rediseñar flujos de trabajo y fortalecer la gobernanza sobre datos, privacidad, seguridad y supervisión humana. “También tenemos que cambiar la conversación. No se trata solamente de automatizar, sino de aumentar las capacidades humanas, liberar tiempo para tareas de mayor valor y potenciar la creatividad, el trabajo en equipo, la colaboración y el pensamiento crítico”, agregó.
En este escenario, el rol del líder también se transforma porque ya no es necesario tener todas las respuestas. La clave es “saber guiar a los colaboradores con mejores preguntas, ayudar a los equipos a pensar distinto y crear condiciones para que puedan experimentar, aprender y adaptarse”.
El avance de la inteligencia artificial también requiere del desarrollo de habilidades específicas y la creación de nuevos roles. “Creo que cuando hablamos de habilidades humanas relevantes –como la creatividad, la empatía, la capacidad de colaborar, la resiliencia o el pensamiento crítico–, sin dudas en nuestro país existe muchísimo talento que puede estar a la altura de estos desafíos. Ahora bien, ese talento va a estar realmente a la altura si las empresas, los líderes, los sistemas educativos y cada uno de nosotros como seres humanos entendemos que la formación ya no es una etapa puntual de la vida, sino una práctica permanente”, sostuvo Renaudo.
Sin dudas, la inteligencia artificial ya está cambiando el tipo de talento y habilidades que necesitan las organizaciones, pero el aprendizaje no solo pasa por la expertise, sino en cómo se utilicen estas herramientas para ser más productivos, más creativos y más estratégicos. “Desde mi rol, creo que el desafío no es solamente contratar nuevo talento, sino también reentrenar y potenciar el talento existente. Las mejores organizaciones no van a ser necesariamente las que tengan más especialistas en IA, sino aquellas que logren que toda su gente pueda trabajar mejor con IA”, explicó.
Para Renaudo, las habilidades excluyentes a futuro serán una combinación de capacidades técnicas y habilidades humanas como el pensamiento crítico, la curiosidad, la adaptabilidad, el coraje, la resiliencia y las habilidades sociales. “No creo que unas reemplacen a las otras. Vamos a necesitar cada vez más personas que entiendan de tecnología, datos, inteligencia artificial, ciberseguridad, producto, procesos y negocios digitales. Pero esas capacidades evolucionan muy rápido: lo que hoy es una herramienta de vanguardia, mañana puede cambiar o ser reemplazado”, aseguró.
“La IA generativa puede ayudarnos a encontrar respuestas, pero antes necesitamos curiosidad, pensamiento crítico y responsabilidad para saber qué preguntar, cómo interpretar la información y cómo usarla bien”. Por lo tanto, las habilidades blandas ganan relevancia porque son las responsables de convertir la tecnología en impacto real: “Trabajar en equipo, enfocarse en el cliente, animarse a levantar la voz cuando algo puede mejorar, manejar la frustración y ejecutar con excelencia y responsabilidad”.
Fuente: Lanacion.
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