Proverbio japonés 'Nana korobi yaoki': caer siete veces y levantarse ocho
La expresión nipona, representada en el muñeco Daruma, es un símbolo de resiliencia y perseverancia ante las adversidades.


El proverbio japonés “Nana korobi yaoki” (七転び八起き) es una de las lecciones de vida más populares de la cultura nipona. La frase encapsula la esencia de la resiliencia e invita a mantener una determinación frente a las adversidades.
La expresión se traduce literalmente como “caer siete veces, levantarse ocho”. Se compone de los caracteres 七 (nana, siete), 転 (korobi, caer), 八 (ya, ocho) y 起 (oki, levantarse), y simboliza que el número de levantamientos siempre supera al de las caídas.
Este dicho se clasifica como un kotowaza, una categoría que engloba proverbios, aforismos y lecciones morales transmitidas oralmente. Los kotowaza funcionan como pilares culturales que encapsulan verdades universales y sátiras sociales que moldean el carácter de las generaciones en Japón.
La máxima resuena profundamente en la vida cotidiana de los japoneses, quienes la emplean como un recordatorio constante ante el fracaso. La enseñanza principal dicta que cometer errores no representa el final del camino, sino un componente inherente del crecimiento personal y profesional.
La representación física de este proverbio se encuentra en el tradicional muñeco Daruma, cuyo diseño tipo okiagari (que significa “levantarse”) lo hace distinguirse. Gracias a una base redonda y un centro de gravedad bajo, este amuleto siempre recupera su posición vertical por mucho que se empuje.
Este mecanismo encarna la resiliencia del nana korobi yaoki. El muñeco no solo sirve como objeto decorativo, sino como un recordatorio constante de que, sin importar los contratiempos, la perseverancia permite recuperar el equilibrio.
La figura del Daruma está inspirada en Bodhidharma, monje budista que vivió entre los siglos V y VI y fundó el budismo zen. La leyenda narra que Bodhidharma meditó frente a un muro durante nueve años seguidos, una hazaña de disciplina que causó la atrofia de sus extremidades.
Esta historia convirtió al monje en un símbolo de espíritu inquebrantable y logro de objetivos. En su honor, se celebra anualmente el festival Daruma Kuyo, donde se queman los muñecos antiguos como un acto de gratitud por las metas alcanzadas y una apertura hacia nuevos desafíos.
En la actualidad, el Daruma trascendió el ámbito religioso para instalarse en el protocolo político y los negocios internacionales. Es frecuente ver a líderes y empresarios que lo utilizan como símbolo de sus metas profesionales y subrayan su compromiso con la resiliencia ante desafíos complejos.
Un ejemplo reciente ocurrió el 29 de agosto de 2025, cuando Narendra Modi, primer ministro de India, recibió un muñeco Daruma de parte del reverendo Seishi Hirose, sacerdote principal del templo Shorinzan Daruma-Ji, durante una visita a Japón.
El diseño del Daruma cuenta con elementos cargados de simbolismo. Los ojos del muñeco suelen pintarse uno al fijar una meta y el otro al cumplirla. La barba representa una larga vida, y el color rojo ahuyenta los malos espíritus. Cada parte refuerza la idea de perseverancia y renovación constante.
Fuente: Lanacion.
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