Pyme textil de La Paternal: de 50 empleados a 11, apuesta al lujo accesible
La empresa familiar JIT Pants redujo su planta de 50 a 11 operarios y ahora importa telas europeas para pantalones de vestir de alta calidad a precios competitivos.

En un taller de La Paternal, sobre la avenida San Martín, once operarias confeccionan pantalones en un solo turno de ocho horas. Hasta hace poco, eran 50 empleados distribuidos en tres turnos. La pyme textil, fundada en 1943, es dirigida hoy por la tercera y cuarta generación de la familia Buchbinder.
La empresa adoptó el Toyota Sewing System (TSS), un método de producción modular basado en el concepto Just In Time. De allí su marca JIT Pants. El reloj en la línea de producción marca el objetivo diario: 62 piezas, que suelen estar listas en cuatro horas.
En un contexto de crisis del sector textil, con 874 establecimientos cerrados y 24.000 empleos perdidos desde 2023, la firma decidió apostar a la diferenciación. Comenzó a importar telas de Europa: algodón supina de Estados Unidos, gabardinas, lino y corderoy inglés, y mezclas de algodón y lino desde Italia.
“Lo viejo funciona”, dice Eduardo Buchbinder, de 58 años, dueño de la pyme junto a su hijo Daniel Buchbinder, de 26. Daniel, de la cuarta generación, se encargó de viajar y seleccionar los géneros. “Aprovechamos un dólar que lo permite y el fin de las trabas a la importación”, explica.
La empresa pasó de confeccionar pantalones de trabajo para bancarios, choferes y agentes de seguridad a producir pantalones de vestir “con géneros de altísima calidad, que por nuestro proceso de venta directa llegan a precio accesible”, aseguran.
La historia familiar se remonta a 1927, cuando Isaías Buchbinder llegó desde Polonia. En 1943 abrieron el primer taller de ropa de trabajo. En 1963, su hijo Carlos invirtió en telas finas para pantalones de vestir. Eduardo, de la tercera generación, decidió tener fábrica propia. Desde 2018, con la cuarta generación, reforzaron la marca con telas europeas y la tendencia listo para usar.
“Nuestro mayor activo es entender que el legado de la generación anterior nunca es suficiente para sostener el negocio familiar. Hay que repensar, conservar lo que resultó valioso y construir siempre”, señala Eduardo, en referencia al economista Joseph Schumpeter, quien describía a los industriales como capitanes de barco capaces de hundirse para volver a surgir.
La crisis de 2001 los encontró con créditos y deudas. Hoy, la empresa no tiene deudas y lo que sobra se invierte. “Innovar no es siempre resultado de irrumpir y romper con todo lo conocido”, comentan en la familia, que discute el negocio en almuerzos dominicales de tres horas.
Fuente: Smoke Demo Source
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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