Economía Agrícola

Quilmes exportó cebada y malta por US$370 millones y apunta a crecer en India

La compañía busca nuevos destinos para la cebada y la malta, invierte en genética en Tres Arroyos y suma cervezas sin alcohol a su portafolio.

Redacción••4 min de lectura
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Quilmes exportó cebada y malta por US$370 millones y apunta a crecer en India

Cervecería y Maltería Quilmes exportó más de 970.000 toneladas de cebada y malta por más de US$370 millones en 2025 y ahora busca ampliar su presencia en mercados como India. La estrategia se presentó en una nueva edición del Día de Campo en su Centro de Investigación y Desarrollo de Cebada Cervecera, en Tres Arroyos, donde directivos, especialistas y productores analizaron las oportunidades de la cadena.

La compañía también diversifica su oferta con cervezas sin alcohol, que ya representan el 3% de su producción anual de 12 millones de hectolitros. El objetivo es agregar valor a la materia prima argentina y desarrollar nuevos negocios en cada etapa, desde la semilla hasta la elaboración de las distintas variedades.

Pablo Panizza, presidente de la unidad de negocios Latinoamérica Sur de la compañía, que comprende Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia y Paraguay, planteó que ve posibilidades de expansión pese a las dificultades que atraviesa el consumo. El ejecutivo, que regresó al país después de varios años en Nueva York, destacó la competitividad de la industria local y la importancia de los acuerdos de largo plazo con los productores.

“La cerveza empieza en el campo y termina en la mesa del consumidor”, expresó. Para Panizza, los agricultores no son únicamente proveedores de materia prima, sino parte de una estructura productiva que permite sostener la calidad y la competitividad del negocio. “Cuando ustedes crecen, nosotros crecemos, cuando nosotros crecemos, ustedes crecen”, resumió.

Diego Caponi, gerente de Agronegocios, explicó que la empresa prevé originar este año alrededor de 1,2 millones de toneladas de cebada provenientes de unas 260.000 hectáreas contratadas, principalmente en la provincia de Buenos Aires, con una participación menor de La Pampa. La producción se organiza a través de acopios, cooperativas y distribuidores, y se incorpora al sistema de trazabilidad Transparency. Quilmes trabaja junto a más de 1300 productores agropecuarios de cebada, maíz y lúpulo.

“En líneas generales es estable nuestra cantidad de productores y tenemos poco recambio”, afirmó Caponi. Según explicó, la compañía monitorea los motivos por los cuales algunos agricultores dejan de producir cebada: algunos lo hacen por rotación, otros porque los resultados económicos no cumplieron sus expectativas. “Pero hay otros que lo dejan de hacer porque el negocio no les gustó. Es ahí donde queremos atacar y ver qué fue lo que no funcionó para que vuelva a funcionar el otro año”, sostuvo.

El costo de producción aparece entre los desafíos del cultivo. Caponi estimó que, incluido el arrendamiento de la tierra, producir cebada cervecera demanda una inversión de alrededor de US$700 por hectárea. Señaló que este año “los costos estuvieron especialmente condicionados por el encarecimiento de los fertilizantes” y consideró que, según se trate de campo propio o alquilado, una rentabilidad aspiracional razonable se ubicaría entre el 10% y el 15% en dólares.

Otro indicador que destacó fue la calidad de la producción: el 92% de la cebada originada en la campaña anterior cumplió las condiciones para ser considerada cervecera, de acuerdo con los parámetros de proteína, tamaño del grano y conservación exigidos por la industria. Caponi atribuyó ese resultado a la incorporación de tecnología y al manejo agronómico de los agricultores. “El productor argentino para mí es uno de los que se destaca a nivel mundial por la adopción de tecnología”, afirmó.

Uno de los pilares de esta estrategia es el trabajo que la compañía desarrolla desde hace más de 50 años en Tres Arroyos. Según la firma, su centro de investigación obtuvo a lo largo de su historia 20 variedades de cebada, cuyos materiales representan actualmente alrededor del 70% de la superficie nacional sembrada con el cultivo. Entre los desarrollos más recientes se encuentran Malkia y Florence, seleccionadas por sus características productivas, sanitarias y de adaptación a distintas condiciones ambientales.

La importancia de estos materiales va más allá de los campos argentinos. Caponi explicó que la Argentina representa el 25% de las compras mundiales de cebada del grupo cervecero AB InBev y alrededor del 60% de las adquisiciones realizadas en Sudamérica. La compañía también cuenta con dos plantas de semillas desde las cuales despacha unas 27.000 toneladas destinadas a abastecer su programa de producción.

“Somos una agroindustria porque nuestro negocio empieza en el campo. La calidad de los ingredientes que producimos junto a nuestros productores es fundamental para elaborar cervezas que se destaquen por sus características y su sabor”, señaló Caponi. El ejecutivo también puso el acento en el alcance internacional de la producción bonaerense: “Una de cada cuatro cervezas que vendemos en el mundo está elaborada con cebada y malta de la provincia de Buenos Aires”.

Por qué importa

La cadena de cebada cervecera involucra a más de 1300 productores y a la Argentina como proveedor clave del grupo AB InBev: el 25% de sus compras mundiales. La apuesta por India y por nuevas categorías define el futuro del negocio agroindustrial bonaerense.

Qué sigue

Queda por ver si la compañía logra abrir el mercado indio y cómo evoluciona la campaña de cebada en curso, marcada por el encarecimiento de los fertilizantes y la presión sobre la rentabilidad de los productores.

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