Arquitectura

Reforma en Belgrano: un departamento centenario se adapta a la vida de a tres

La arquitecta Carolina Maciel reconfiguró la planta de una unidad en Casa Bunge para priorizar la convivencia familiar.

Redacción2 min de lectura
En un departamento centenario de Belgrano, una arquitecta hizo la reforma necesaria para alojar la vida de a tres

La arquitecta Carolina Maciel se mudó en 2023 a una unidad de Casa Bunge, un edificio de principios del siglo XX con protección patrimonial ubicado en Barrancas de Belgrano. Al entrar, supo que ese sería el hogar para su familia: "mentalmente ajustaba todo para que nuestra hija tuviera libertad de movimiento", recordó.

El departamento, de materiales nobles y techos que rozan los 4 metros, requería una reconfiguración para alojar la vida de a tres. Maciel articuló el living, el escritorio, el comedor y la cocina en un espacio integrado donde la rutina familiar transcurre en comunidad, sin perder la privacidad de cada miembro.

La reforma incluyó el pulido e hidrolaqueado del piso de pino tea, que había sido cubierto por uno vinílico en una intervención previa. En la cocina integrada se colocó un nuevo piso para equipararlo al resto del ambiente social. Las alacenas y los bajomesadas se fabricaron en melamina 'Kaiserberg' (Egger) con secciones en MDF laqueado en negro, color que se repite en la base de la isla y en la mesa del comedor.

"Me fascinan las edificaciones antiguas por la gran nobleza de materiales y detalles, como las molduras, los pisos y las carpinterías, y por la fantástica espacialidad que dan sus techos altos", explicó Maciel. Todas las aberturas fueron restauradas durante la obra.

Un mueble a medida, diseñado por la arquitecta, resuelve el guardado bajo el televisor y genera un escritorio para home office y videollamadas, aprovechando el jardín interior como fondo. La entrada principal se integra parcialmente al living a través de un vano con estantes, que anticipa el interiorismo y deja pasar la luz.

En el toilette, una pared y una puerta negras disimulan el acceso, mientras que el piso de terrazo suma textura. En el cuarto principal, el respaldo continuo funciona como estante y elemento decorativo, con la profundidad suficiente para apoyar cuadros y fotografías. Las cortinas, con herrajes de grandes dimensiones, tienen protagonismo en los ambientes.

Para el cuarto de su hija Delfi, Maciel diseñó un placard que integra dos casitas: en una está la cama y en la otra, una biblioteca removible, lista para ser readaptada si la familia crece. "La idea fue diseñarle un refugio de escala acogedora, acorde con su edad", sostuvo. Una moldura y un cambio de color en la pared marcan la altura de los techos calados, bajando la escala del ambiente infantil.

Orgullosa de la obra terminada, la arquitecta suele citar a clientes en su hogar, que es también su carta de presentación, para que sean testigos directos de su trabajo. El edificio conserva su escalera principal con la herrería original, un detalle que remite a la historia del lugar.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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