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Reina Reech a los 68: «Estoy para desafiarme y mejorar cada día»

La bailarina y coreógrafa habla de su vida en casa, su rol como abuela de tres nietos y los cambios radicales que hizo en alimentación y estilo de vida.

Redacción3 min de lectura
Reina Reech a los 68: «Estoy para desafiarme y mejorar cada día»
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Con 68 años, Reina Reech recibe en su casa de amplios ambientes cálidos, donde la Mano de Fátima cuelga a la entrada como protección. La reconocida bailarina, coreógrafa, actriz y conductora pasó por una transformación profunda durante la pandemia que modificó su relación con el trabajo, el cuerpo y la felicidad. Hoy escribe, viaja y se dedica solo a aquello que le genera plenitud.

En la habitación que usa como estudio, rodeada de símbolos de diferentes culturas y libros heredados de su padre Alejandro Maurín, Reech finaliza una novela sobre mujeres sagradas. Publicó en 2021 Reconexión espiritual, su primer libro, donde plasmó lo aprendido sobre Cábala y sabiduría andina. Entre estos proyectos, organiza los festejos del 30° aniversario de sus tres escuelas de danza y comparte intensamente la crianza de sus nietos con su hija Juana.

Ser abuela representa una de sus mayores alegrías. Presenció el primer parto de su hija con Toribio, quien nació a través de reproducción asistida; luego llegó Belisario, y en febrero de este año, Reech entró a la cesárea de Timoteo, casi coincidiendo con su cumpleaños el 19 de febrero. "Amo ser abuela", sostiene. "Me tocó compartir momentos muy especiales con mis nietos. Cuando vienen a casa, no les doy pantalla; soy una abuela que juega, pinta y comparte actividades."

Contrario a rumores que circulan en redes sobre supuestas peleas con Juana, Reech afirma que la relación mejoró sustancialmente desde que su hija se convirtió en madre. "Con Juana y Bautista nos unen personalidades diferentes pero amor incondicional. Cuando yo le decía que llevara un saquito en la adolescencia, me respondía que no me metiera. Ahora que tiene tres hijos, entiende que las madres siempre decimos esas cosas", explica. Respeta completamente el método de crianza de su hija, basado en juego libre y alimentación autorregulada, aunque negocia detalles como ofrecerle helado a los nietos con un simple gesto de Juana.

Esta dedicación a la maternidad y la abuelidad tiene raíces profundas en su historia. Su madre fue la vedette, actriz y bailarina Ámbar La Fox, quien partía al teatro todas las noches desde las 7 de la tarde. "Sentí carencia de familia", recuerda Reech. Por eso, cuando nacieron sus hijos, dejó la actividad teatral nocturna y creó trabajos que le permitieran estar presente: Reina en colores (1993-1995) con Juana, y Generación Pop (2003) cuando nació Bautista. "Revisé esto en terapia y con biodecodificación. Traté de no repetir mi historia. Hoy tengo un vínculo precioso con mis hijos; ellos me cuidan mucho."

La edad no la preocupa. De hecho, planeó un viaje de cuarenta días por Portugal y Canarias ahora que asegura no tiene "cara de sufrimiento". Visitará Lisboa, Algarve, y sitios de significación espiritual como la capilla del Señor de la Piedra y el santuario del Buen Jesús del Monte. Su hijo Bautista y su esposa Delfina Villagra viven en Portugal.

Los cambios más radicales los hizo en los últimos años. Reech abandonó estrictamente el azúcar y las harinas, restructuró su entrenamiento físico priorizando el levantamiento de peso sobre el aeróbico, descartó recipientes de plástico y teflón, e invirtió en vajilla enlozada y acero inoxidable. "Cuando me propongo algo, soy prusiana. Me reeduqué", afirma. Consultó con Marcelo Suárez, médico y ex pareja que dicta talleres con su hija, para armar un plan de alimentación acorde a su etapa vital.

"En este momento, estoy solo para lo que tengo ganas. Medito a diario y, antes de dormir, respiro", comenta. Su filosofía central es clara: "Soy una convencida de que hay que desafiar el cuerpo para mejorar. Me gusta desafiarme. Cada día sigo aprendiendo cosas para mejorar mi calidad de vida". Esta búsqueda constante de plenitud, más allá del trabajo profesional que alguna vez la definió, marca hoy su existencia.

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