Patrimonio Cultural

Restauran el Monumento a la Bandera con la tecnología usada en Notre Dame y el Coliseo

La obra incorpora métodos de vanguardia para recuperar la estructura y el esplendor del ícono rosarino antes del 20 de junio.

Redacción2 min de lectura
Restauran el Monumento a la Bandera con la tecnología usada en Notre Dame y el Coliseo
banner-tecnofields-nota-mobile

El Monumento a la Bandera de Rosario se encuentra en plena restauración con técnicas de punta empleadas en restauraciones internacionales de envergadura como la Catedral de Notre Dame y el Coliseo Romano. La intervención busca devolverle el esplendor original al ícono argentino, que había alcanzado un 60% de avance antes de paralizarse, con miras a completarse antes del 20 de junio.

La obra va más allá de limpieza o pintura tradicional. Incorpora tecnología de vanguardia y criterios de conservación internacional para abordar tanto la estructura como el valor simbólico y cultural del patrimonio. Los especialistas de Mapei, empresa a cargo de la restauración, explican que aplican tecnología especializada para proteger la integridad física del monumento sin comprometer su identidad histórica.

El deterioro encontrado presenta patrones comunes con monumentos históricos europeos. La degradación se debe a agentes atmosféricos combinada con carbonatación e infiltración de humedad. En el caso del Monumento a la Bandera, esto se traduce en desprendimientos, manchas biológicas provocadas por hongos y líquenes, y corrosión interna en las armaduras de hierro. Un fenómeno similar afecta al travertino del Coliseo Romano debido a la lluvia ácida y cambios bruscos de temperatura.

Para combatirlo, se aplicó una combinación de limpieza ultrasónica y química pasiva destinada a eliminar microorganismos sin desgastar el mármol. Además, se utilizaron compuestos que penetran la piedra porosa y reconstruyen desde adentro el aglutinante mineral perdido. Verónica Squinzi, CEO de Mapei, describe este proceso como una tecnología que devuelve la juventud estructural al mármol.

El proyecto incluyó estudios específicos sobre el material original del monumento. Los laboratorios de I+D de Milán trabajaron junto al departamento técnico de la compañía en Argentina para desarrollar fórmulas adaptadas al clima húmedo de la costa del Río Paraná y al travertino de canteras sanjuaninas utilizado en la década de 1940. La estrategia no fue inventar desde cero, sino adaptar la ingeniería de aplicación a la escala local.

En restauración patrimonial, el mejor trabajo es el que no se percibe. Ese fue uno de los principios rectores de la obra en Rosario. La clave radica en aplicar criterios de compatibilidad para que los nuevos materiales no sean más duros ni agresivos que la piedra original. Así, el ojo humano no detecta cambios artificiales de color o brillo, aunque el monumento recupere resistencia estructural.

De acuerdo con estimaciones técnicas, los tratamientos de consolidación e impermeabilización podrían extender la vida útil del monumento entre 15 y 20 años. Los especialistas recomiendan controles preventivos cada tres a cinco años, con inspecciones térmicas para detectar microfisuras, limpiezas superficiales y renovación de tratamientos hidrorrepelentes en zonas expuestas al viento y la humedad del río.

El Monumento se prepara así para su cita más importante del año combinando materiales de última generación con el respeto por la historia que lo define.

Más en Patrimonio Cultural