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Salvatore Adamo: la voz que recuperó tras un gas lacrimógeno y su adiós a los escenarios

El cantante ítalo-belga, de 82 años, superó una afonía de seis meses y prepara su última gira por Japón. En diálogo con Prensa X, repasa su vínculo con Argentina.

Redacción5 min de lectura
Salvatore Adamo, el cantante que perdió la voz en un accidente y la recuperó: "Tengo 82, cuatro veces 20, y trato de vivir como a los 20"

Salvatore Adamo, el cantante ítalo-belga que fue furor en la Argentina de los años 60, sufrió en 2022 un episodio que casi lo aleja de los escenarios: una nube de gas lacrimógeno lo dejó sin voz durante seis meses. El hecho ocurrió en Santiago de Chile, cuando caminaba por la ciudad y fue alcanzado por el gas durante una manifestación. "Fue en una manifestación, no me di cuenta y ese gas me fue a la garganta. Al otro día canté con dificultad, pero cuando regresé a Europa la voz había desaparecido", recordó en una entrevista exclusiva con Prensa X.

Desde Bélgica, donde reside, Adamo asegura que logró recuperarse gracias a un tratamiento intensivo con un foniatra y a su constancia: "Tuve que contactar un foniatra para recuperar la voz. Desde ese momento he hecho 100 conciertos. Quizá perdí agudos, pero he ganado en el registro grave. Mi voz es la de un hombre de cierta edad. La cuido cantando cada día". El artista, que vendió más de 100 millones de discos, se prepara para cantar por 39° y última vez en Japón.

Durante los meses de afonía, Adamo encontró refugio en la escritura y en la compañía de sus nietos. "Sentí como si me hubieran atado los brazos. Me faltaba esa actividad vital, porque canto como quien respira y fue como si no pudiera respirar. Cuando regresó fue una liberación", confesó. Y agregó: "La escritura. Y escuché mucha música, pero no la mía. Lo hice para entrar en una atmósfera ideal. También me rodeé de mis nietos. Ellos me dieron la energía para esperar que pasara el mal momento".

Adamo, nacido en Sicilia y radicado en Bélgica desde los tres años, mantiene un vínculo especial con la Argentina. Su madre quiso emigrar a este país en 1947, pero su padre eligió Bélgica. "A veces me pregunto qué sería hoy si mis padres hubieran elegido Argentina. El destino tiene su camino y quizá hubiera sido un gran jugador de fútbol en Buenos Aires", bromeó. Recordó que jugó al fútbol hasta los 18 años en Jemappes, donde vivía, y que su puesto era de número 7, "rápido y que driblaba".

El cantante visitó la Argentina por primera vez en 1967 y conserva imágenes difusas de aquella experiencia. "Creo que fue 1967. Recuerdo que jugué al fútbol con el equipo de la universidad local e hice dos goles. Los jugadores me llevaron en andas para celebrar", relató entre risas. También evocó el reencuentro con parte de su familia materna, que vivía en Berazategui, y sus encuentros con Jairo y con Favio, el autor de "Fuiste mía un verano", a quien conoció en Nueva York.

La "adamomanía" también llegó a la Argentina: un diario de 1969 daba cuenta del furor que desató en Mar del Plata antes de un recital en el Hermitage. En ese contexto, Adamo recordó un recibimiento multitudinario en Rosario: "Yo me sentía en casa por la gran presencia italiana. Recuerdo un recibimiento en Rosario, en un estadio con 40 mil personas. Me parecía un sueño. Ojalá pueda cantar por última vez en Argentina".

Adamo, que fue nombrado "Caballero de las Artes" por su trayectoria, reflexionó sobre la migración, un tema que lo atraviesa. "Mi padre no estaba acechado por la muerte, pero sí de la miseria. No se habla bastante de los migrantes y todos los días mueren demasiados en los mares", lamentó. Y añadió: "Puedo comprender que ver llegar a 60, 70 de una vez no se puede organizar en cada país, pero emigrar no es nunca un placer, es una herida. Por eso debemos pensar que a quien emigra le falta algo en su vida. Es una cuestión vital, no es un capricho. Yo escribí una canción sobre los migrantes".

El artista, que canta en varios idiomas, explicó que el francés es el que mejor conoce, mientras que el italiano y el siciliano son los de su familia. "En castellano y en italiano me dicen que mi voz es más clara", señaló. Sobre la poesía de los idiomas, opinó: "El francés es más fantasioso, el castellano tiene pasión, el italiano romanticismo". Además, reveló que cantó fonéticamente en japonés y coreano, y que eso lo ayuda a memorizar las letras.

A sus 82 años, Adamo mantiene una energía notable. "Yo digo que tengo 82 años, cuatro veces 20 años más dos, pero trato de vivir en 20", afirmó. En cuanto al reconocimiento de la industria, se mostró agradecido: "Tengo la impresión que el Show business en Europa me respeta, no me olvidó. He recibido últimamente la medalla de la academia francesa, que para mí es el más grande honor. Obtuve muchos premios por lo que llaman éxito, pero este reconocimiento fue, y no quiero ser presuntuoso, por la calidad de mis letras".

Consultado sobre la calidad de las letras actuales, Adamo diferenció por estilos: "En el rap en Francia hoy hay raperos que son poetas... Yo elegí el estilo de la canción francesa en el que la letra es muy importante". Y agregó que con la madurez escribió canciones para denunciar injusticias, aunque reconoció que esas piezas son menos conocidas en Sudamérica.

Finalmente, al ser consultado sobre qué conserva de aquel niño que ganó un concurso de canto a los 12 años, Adamo respondió: "Una inmensa ternura. Y la gratitud a mi padre que aceptó que yo dejara los estudios para cantar". Con esa ternura, el "Caballero de la canción" se despide de los escenarios con una última gira que promete ser inolvidable.

Fuente: Clarín

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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