Silvina Escudero: de los desfiles de Giordano a Polémica en el bar

La bailarina y locutora repasa su carrera, su reciente separación y el dolor por la muerte de su perra Mulata.

Redacción3 min de lectura
Silvina Escudero: de los desfiles de Giordano a Polémica en el bar

Silvina Escudero empezó a trabajar a los 13 años en los desfiles de Roberto Giordano. Fue bailarina de José Luis “El Puma” Rodríguez, de Diego Maradona en La noche del 10, brilló en Bailando por un sueño y en teatro de revistas. Hoy, además de conducir Al modo Escudero en streaming, forma parte del panel de Polémica en el bar, por América TV.

En una charla íntima con LA NACION, Escudero repasa su historia, la relación con su hermana Vanina, su reciente separación después de casi diez años y la muerte de su perra Mulata, su compañera desde que se independizó. “Siempre digo que el sacrificio, la constancia y la disciplina tienen sus frutos”, afirma.

La artista recuerda sus inicios: “Empecé a trabajar a los 13 años: con mi hermana hacíamos los desfiles de Roberto Giordano como bailarinas y después como coreógrafas. Éramos las únicas dos bailarinas, dos nenas”. A los 14 ya hacía giras con Manuel Wirtz por todo el país, y luego trabajó con el Puma Rodríguez, Nicolás Repetto, Diego Maradona y Ethel Rojo, con quien debutó en teatro de revista.

Sobre su paso por La noche del 10, recuerda una anécdota con Mike Tyson: “Me quiso levantar en vivo, me empezó a manosear, y Maradona lo frenó. Era otra época, otra tele”. También destaca que el programa fue “espectacular”, con invitados como Xuxa, Joaquín Sabina y Pelé.

La popularidad le llegó con Bailando por un sueño, pero su descubridora fue Carmen Barbieri en una audición de teatro. “Éramos 2000 chicas bailando y cuando terminamos me dijeron que quedaba como bailarina, pero además Carmen quería que hiciera una prueba para ser destacada”, cuenta. Esa participación le abrió las puertas del certamen.

Adaptarse a la fama no fue fácil: “Me costó tanta popularidad, porque de repente estaba en boca de todos. En ese momento no había plataformas ni redes sociales y la tele era todo. Pero nunca me subí al caballo y hasta el día de hoy mis amigas son las de toda la vida”. Además, estudió veterinaria durante cinco años mientras trabajaba.

Escudero tiene diez materias para recibirse de veterinaria y no descarta volver a la facultad: “Este año quería volver y no se dio, pero voy a terminar la carrera”. Recuerda que rendía finales después de hacer shows: “Hacía seis, siete, diez shows por fin de semana, y de lunes a viernes cursaba. No dormía”. Su madre la vio una vez estudiando a las 5 de la mañana y le dijo: “Silvina, tenés que vivir la vida”.

La relación con su hermana Vanina es central en su vida: “Amo a mi hermana. Es mi mejor amiga. Le consulto todo, es mi guía”. Aunque tuvieron un distanciamiento, asegura que fue la única vez: “Ni siquiera es que nos peleamos. Somos una tribu”.

El año pasado fue difícil por la muerte de su perra Mulata, que adoptó al irse a vivir sola y que cumpliría 16 años. “La despedí hace dos meses. Los animales tienen un sentido y un valor muy grande en mi vida”, dice emocionada. Mulata la acompañaba a todas las grabaciones y shows: “En el teatro se quedaba en el camarín con su manta y su muñeco Charlie, y ya sabía cuál era el aplauso final para levantarse y buscarme”.

Silvina Escudero se recibió de locutora el año pasado y sigue reinventándose: tiene su marca de bikinis, dio clases de danza y planea volver a los escenarios. “No existe el límite en los sueños”, sostiene.

Fuente: Lanacion

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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