Sin instituciones sólidas no habrá oportunidad de desarrollo, advierte el presidente del CARI
Francisco de Santibañes sostiene que la crisis internacional vuelve más decisivas las instituciones nacionales para transformar oportunidades en crecimiento.

El presidente del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), Francisco de Santibañes, advirtió que sin instituciones sólidas, previsibles y profesionales, la Argentina no podrá convertir sus oportunidades económicas y geopolíticas en desarrollo. En un análisis publicado este lunes, el expresidente del CARI sostuvo que el debilitamiento de los organismos internacionales vuelve más importantes que nunca las instituciones nacionales.
Santibañes señaló que las instituciones internacionales atraviesan una crisis profunda, ya que fueron concebidas para un mundo marcado por la globalización y la cooperación, pero hoy la búsqueda de seguridad prevalece sobre la eficiencia económica. Como ejemplo, mencionó el debilitamiento del sistema de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio y las divisiones en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
En ese contexto, el autor del informe destacó que los países con reglas estables, burocracias profesionales y capacidad estratégica estarán mejor preparados para transformar sus oportunidades en crecimiento. “En un mundo atravesado por conflictos e incertidumbre, las instituciones son las que brindan los niveles de certidumbre que los inversores necesitan”, afirmó.
El dirigente remarcó que, a la hora de decidir dónde invertir, los empresarios otorgan un peso decisivo a la vigencia del Estado de derecho, incluso frente a retornos potencialmente más altos. Para los países en desarrollo, la estabilidad y la previsibilidad crean las condiciones para que las empresas locales lideren la inserción económica de sus países en el mundo.
En ese sentido, citó el caso de la Argentina, donde el crédito al sector privado equivale a menos del 18% del PBI, frente a más del 100% en Chile. “Sin instituciones sólidas, en definitiva, resulta muy difícil planificar, crecer y competir en los mercados internacionales”, explicó.
Santibañes también subrayó que sin instituciones no es posible llevar adelante una estrategia internacional exitosa. En un mundo con desafíos de seguridad crecientes, instituciones como el Servicio Exterior de la Nación, las Fuerzas Armadas y el sistema de inteligencia adquieren una importancia particular. Recordó que los conflictos en Medio Oriente, la guerra entre Rusia y Ucrania y las tensiones entre India y Pakistán muestran que la competencia estratégica volvió al centro de la escena.
Según datos de la Universidad de Uppsala, el número de conflictos armados en los que participa al menos un Estado se duplicó desde 2010, hasta alcanzar 65 en 2025, el máximo desde 1946. “La Argentina no puede permanecer indiferente ante este cambio de época”, aseveró.
Para dotar a estas organizaciones de las capacidades que exige el nuevo escenario, Santibañes consideró necesaria una administración pública profesional, donde el ingreso y la promoción respondan al mérito y la capacidad. “La calidad de la formación de los funcionarios, los incentivos que guían sus carreras y los criterios de profesionalización son tan importantes como los recursos materiales”, señaló.
El presidente del CARI también destacó las ventajas argentinas en este contexto, como Vaca Muerta, el potencial minero y la pertenencia a una región de paz. “La menor vulnerabilidad de la producción energética argentina frente a rutas críticas como el estrecho de Ormuz puede fortalecer la posición de nuestro país como futuro exportador de GNL”, afirmó. Además, mencionó que recursos estratégicos como el litio ofrecen una plataforma para negociar acuerdos desde una posición de mayor fortaleza.
Finalmente, Santibañes señaló que la matriz comercial argentina está diversificada, ya que China y Estados Unidos representan, cada uno, alrededor del 10% de las exportaciones. “Un país que no depende de un solo comprador negocia mejor con todos”, sostuvo. No obstante, remarcó que disponer de recursos naturales, una geografía segura y una estructura comercial diversificada no garantiza el desarrollo.
En ese punto, el autor del análisis consideró que el sistema científico y universitario, las organizaciones de la sociedad civil y los centros de pensamiento tienen la responsabilidad de promover debates de calidad y formar futuros dirigentes. “La capacidad de un país para comprender los cambios que ocurren en el mundo y construir consensos también forma parte de su fortaleza institucional”, concluyó.
Fuente: LA NACION
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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