Medios de Comunicación

El streaming deja atrás su era de autor: las plataformas copian el viejo cable

Tras la fusión de Paramount con Skydance y Warner Bros. Discovery, Netflix y sus rivales apuestan al vivo, los formatos masivos y los creadores de YouTube.

Redacción••3 min de lectura
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Las plataformas de streaming están dejando atrás la promesa que las hizo famosas: contenidos exclusivos, audaces y de autor. En los últimos años, y con más claridad tras la fusión de Paramount con Skydance y Warner Bros. Discovery concretada hace pocos días, Netflix, Max y sus competidoras apuntan a un catálogo generalista, parecido al que ofrecía el cable básico en los años 90. El cambio ocurre sin estridencias, pero a la vista de todos.

La unión de los dos estudios centenarios bajo el manto de la corporación Skydance, propiedad de la familia Ellison, magnates del negocio tecnológico, puso en cuestión la tradición del conglomerado audiovisual afincado en Los Ángeles. Sin embargo, el fenómeno de fondo es otro: el sueño de los proyectos de nicho y de las ficciones con firma de autor pero con ambición masiva quedó sin sustento.

Programas en vivo, telenovelas, adquisiciones de largometrajes clase B y la llegada de creadores de YouTube al mainstream se volvieron la norma. Las plataformas abrazan las viejas fórmulas de la TV de aire y de cable, buscan salvarse con las transmisiones en vivo y privilegian el volumen por sobre la calidad que enarbolaban en sus primeros años. El escenario se completa con la fusión de HBO Max y Paramount+, que reordena el mapa de la competencia.

El nuevo depredador de Netflix no son las otras plataformas ni las horas de sueño de sus suscriptores, sino YouTube y sus contenidos amateurs. Se trata de una suerte de todo por dos pesos del audiovisual, con una legión de espectadores que no esperan calidad sino un flujo constante que alimente su curiosidad. Las transmisiones más avanzadas y las pantallas cada vez más grandes no figuran entre las prioridades de los estimados 2.580 millones de usuarios activos mensuales que tiene YouTube.

"Estamos en el negocio de producir contenido profesional. Dicho eso, creo que hay un grupo de gente en las plataformas sociales que está haciendo una programación que se acerca bastante a eso y cuando vemos que podemos monetizar esos contenidos para ellos entonces les ofrecemos acuerdos para hacerlo. Pero no estamos intentando atraer a la población completa de creadores independientes a Netflix", explicó Ted Sarandos, CEO de la plataforma, en una entrevista.

La compañía incorporó a su biblioteca global ciclos nacidos en YouTube como Last Meals, Cold as Balls y el fenómeno infantil Miss Rachel. Más allá de sus valores de entretenimiento, esos programas no fueron hechos ni pensados para el consumo televisivo que Netflix redefinió hace más de una década. El giro también se apoya en el vivo: el propio Sarandos destacó sus emisiones deportivas como buena estrategia para sumar suscriptores, en un año en que la plataforma creció a un ritmo más lento de lo esperado.

Las declaraciones actuales están a años luz de las que el mismo ejecutivo hacía en 2012, cuando estaba por lanzar Lilyhammer, la primera serie original de la plataforma. "Vamos a ser HBO antes de que HBO se convierta en nosotros", había dicho entonces, plantando bandera del lado premium de la TV. No era casualidad que su ficción inicial propusiera una nueva perspectiva al género de mafiosos y estuviera protagonizada por Steven Van Zandt, el recordado Silvio Dante de Los Soprano.

En esa búsqueda de parecerse a la señal de cable pero sin los límites de presupuesto y extensión de la TV tradicional, Netflix le dio un cheque en blanco al director David Fincher para desarrollar dos temporadas de la que en 2013 era la ficción en serie más cara de la historia: House of Cards. Fue el ciclo que le sirvió como carta de presentación en el mundo y demostró el potencial que el streaming tenía para ofrecer. El contraste con la oferta actual, atravesada por la disputa por la atención de las audiencias, marca la magnitud de la transformación.

Por qué importa

El cambio define qué contenidos van a existir de acá en adelante: menos ficciones de autor y más formatos masivos, en vivo y de bajo costo. Para los suscriptores argentinos, la oferta se parecerá cada vez más al viejo cable y menos a la promesa original del streaming.

Qué sigue

Habrá que seguir el impacto de la fusión de Paramount con Skydance y Warner Bros. Discovery en el catálogo y los precios, y si Netflix profundiza los acuerdos con creadores de YouTube y las transmisiones deportivas en vivo.

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