Cultura

Thomas Demand: el artista que reconstruye la historia con papel y cartón llega a Proa

Una gran retrospectiva del artista conceptual alemán abre el 22 de agosto en la Fundación Proa con más de cincuenta obras.

Redacción4 min de lectura
Thomas Demand, el artista que reconstruye la historia con papel y cartón

El artista conceptual alemán Thomas Demand llega a Buenos Aires con El tartamudeo de la historia, una retrospectiva que se inaugura el 22 de agosto en la Fundación Proa. La muestra reúne más de cincuenta fotografías a gran escala, videos y wallpapers, en un recorrido por la obra de este escultor de reconocimiento internacional.

Curada por Douglas Fogle, la exhibición ya pasó por el Jeu de Paume de París y el Museo de Bellas Artes de Houston, entre otras instituciones. En cada sede, la muestra adquiere un sello particular.

El proceso de trabajo de Demand consiste en tomar imágenes de los medios o archivos históricos y reconstruir esos escenarios en tamaño real usando únicamente papel y cartón. Luego fotografía las maquetas tridimensionales y las destruye, dejando como único registro la foto final.

“Hoy, con las redes sociales, donde constantemente miramos cosas y las compartimos en todo el mundo, nuestras vidas están siendo moldeadas por el contenido de otras personas, principalmente por imágenes y ya no tanto por textos”, dijo el artista en una visita a Buenos Aires. “Creo que si el arte tiene un rol, ese es el de ayudarnos a tomar distancia de nuestra realidad cotidiana –añadió–. Nos permite detenernos, observar y reflexionar. Como una buena novela que, al terminarla, nos hace pensar el mundo de una manera diferente”.

Demand intenta fotografiar la imagen interior más que la del exterior. El tartamudeo de la historia radica en esa brecha entre el mundo que habitamos y el mundo recreado en papel y cartón. Su obra se comprende a partir del diálogo constante entre la realidad histórica, las imágenes fotográficas que los medios producen y las reconstrucciones escultóricas.

“Mis fotografías intentan construir la imagen de la memoria más que la imagen de la realidad. La realidad ya está ahí afuera, no necesito hacer nada con ella”, apunta.

Una de sus obras emblemáticas, Room (1994), recuerda el fallido atentado contra Hitler. “El fallido atentado contra Hitler lo veíamos en los libros de texto una vez al año para demostrar que como nuevo ciudadano uno debe asegurarse de que eso nunca vuelva a ocurrir”, explicó. “Fui a Goldsmiths y me di cuenta de que todo lo que había aprendido en Düsseldorf no era el lenguaje del arte, sino que era el dialecto de Alemania Occidental del lenguaje del arte”.

Las animaciones cinematográficas también son parte importante de su práctica, desde Tunnel (1999), que recrea el túnel donde murió la princesa Diana, hasta Pacific Sun (2012), una animación stop motion que muestra el interior de un crucero durante una turbulencia extrema. Demand tardó tres años en completarla y se exhibirá en Proa.

Demand no suele incluir personajes en sus escenas; la presencia humana se evidencia por sus vestigios. “Lo que a mí me interesa es mostrar espacios como lugares para el pensamiento. Cuando mirás una imagen con gente, rara vez te imaginás a vos mismo dentro de ella. En cambio, cuando ves un espacio vacío podés proyectarte allí”, sostuvo.

La muestra se centrará en cuatro áreas de su obra: historias inquietantes, el impulso arquitectónico, los misterios de la vida cotidiana e imágenes en movimiento.

En cuanto a las imágenes generadas con inteligencia artificial, Demand reflexionó: “Cada vez circulan más, la cantidad no deja de crecer. Hay cosas que ya son tan absurdas, tan grotescas, que siento que no puedo añadir nada a eso. Pienso en la vergüenza, en la grosería, en la forma en que muchas personas intentan imponer sus opiniones a los demás”.

También se refirió a ciertas imágenes de la guerra: “Es como si los iPhones y las cámaras de este mundo crearan una imagen hermosa a partir del horror absoluto. Por eso, como artista hay que tener cuidado con la belleza del impacto, con cómo procesar eso y cómo relacionarse con ello”. Y cerró: “Tengo la sensación de que la producción de imágenes está un poco amenazada. En este momento hay demasiadas imágenes. Por eso, las cosas en las que trabajo buscan apartarse de este ritmo vertiginoso, de este bombardeo constante que recibimos todos los días. Necesito ir más despacio. Mucho más despacio para pensar y descubrir qué es lo que realmente permanece”.

Para agendar: El tartamudeo de la historia, desde el 22 de agosto en Fundación PROA (Av. Pedro de Mendoza 1929). Horarios: miércoles a domingo, de 12 a 19. Entradas: $6000; miércoles gratis; estudiantes, docentes y jubilados: $4000; menores de 12 años, sin cargo.

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