Arquitectura

Tomoyuki Sakakida: el tiempo como materia prima de la arquitectura japonesa

El arquitecto japonés convierte la sombra, la piedra y la madera en elementos centrales de su obra, inspirado en la tradición y en la filosofía del vacío.

Redacción2 min de lectura
Tomoyuki Sakakida, pensar el tiempo como principio de diseño

El arquitecto japonés Tomoyuki Sakakida convirtió el tiempo en el eje de su obra. Nacido en Ōtsu, a la sombra del monte Hiei y frente a Kioto, creció rodeado de templos centenarios que despertaron su vocación. “Esos paseos funcionaron como una primera escuela sensorial”, recuerda.

Tras estudiar en la universidad, se formó en el laboratorio del arquitecto Waro Kishi, cuya obra, anclada en el modernismo, conservaba una sensibilidad japonesa. “Sus composiciones con concreto, acero y vidrio me parecían profundamente bellas”, afirma. Esa influencia marcó sus primeros años, hasta que conoció al artista Hiroshi Sugimoto.

La colaboración con Sugimoto, con quien fundó el estudio New Material Research Laboratory, transformó su enfoque. Juntos decidieron revalorizar oficios y materiales tradicionales japoneses, que llaman “nuevos” para provocar una reflexión. “Mi comprensión de los materiales creció con el tiempo, y con ella la convicción de que deben transmitirse a las generaciones futuras”, sostiene.

Para Sakakida, la esencia de la arquitectura japonesa reside en la luz, la sombra y el vacío. “Los aleros bajos guían la mirada hacia el piso y dejan entrar la luz de manera suave”, explica. Y agrega: “La elegancia japonesa se reconoce en el cuerpo, en la manera en que un espacio recibe a quien lo habita”.

Compara su tradición con la nórdica: “Mientras la nórdica privilegia la calidez y el bienestar, la japonesa apuesta por espacios poéticos nacidos de una atmósfera de vacío, impregnados del concepto de tiempo”. Ese tiempo se manifiesta en los materiales: “La madera revela su historia en los anillos, la piedra guarda millones de años”, señala.

En una época dominada por la eficiencia, Sakakida lamenta que los materiales se reduzcan a superficies. “Tratarlos con cuidado enriquece profundamente la arquitectura”, afirma. Para quienes buscan incorporar esa sensibilidad, propone cinco principios: atender el vacío, percibir la luz y la sombra, usar materiales naturales, conectar interior y exterior, y apreciar el jardín y las estaciones.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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