Adopción

Un albañil reencontró a la beba que cuidó hace 30 años en una casa de Lanús

Daniel Cortina fue a arreglar una humedad y la dueña reconoció su apellido: era el hombre que había cuidado a su hija antes de ser adoptada.

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Un albañil fue a reparar la humedad en una casa y se encontró con la beba a la que había cuidado cuando era una recién nacida

Un albañil llegó a una casa en Lanús para evaluar un problema de humedad y, al dejar su presupuesto firmado, desencadenó un reencuentro que parecía imposible. Daniel Cortina, de 60 años, había cuidado a Belén Zuccalmaglio cuando era una bebé de 45 días, antes de que fuera adoptada. La dueña de casa, madre de Belén, reconoció el apellido en la hoja y horas después su hija confirmó que se trataba de la misma persona.

Belén, hoy de 30 años, guardaba desde hacía años una carta que le habían entregado sus padres adoptivos con detalles de sus primeros días de vida. Esa carta estaba firmada por Mónica y Daniel Cortina, quienes fueron su familia de acogida. Al ver el apellido en el presupuesto, corrió a buscar el documento y no dudó: era él.

Daniel, que trabaja realizando tratamientos contra la humedad, no debía estar ese día en esa casa. Su compañero habitual tuvo un imprevisto y él lo reemplazó. “De casualidad apareció él. No tendría que haber venido nunca”, contó Belén a Clarín.

La madre de Belén, al ver la firma, le dijo a su hija: “Sí, es la misma persona. Está más grande, más canoso, pero es él”. Tras ese primer encuentro, los padres de Belén contactaron nuevamente a Daniel para pedirle que realizara el trabajo, aunque sin revelarle el motivo. Cuando habló con el padre de Belén, este se quebró y le dijo: “Te conocemos porque en el 96 ustedes cuidaron a nuestra hija”.

Daniel recordó el momento con emoción: “Fue un shock muy fuerte porque la última vez que la había visto era una bebé de 45 días y, si bien todavía era una adolescente, tenía 16 años, ya era toda una mujer”. Cuando volvieron a verse, todos lloraban. Belén contó que lo que más la emocionó fue que Daniel la llamó Carolina, su nombre de nacimiento: “Son las únicas personas que me conocían con ese nombre”.

Daniel y Mónica Cortina son familia de abrigo desde 1992. Reciben en su casa bebés que necesitan un hogar transitorio mientras se define su situación judicial. Belén fue una de esas bebés y estuvo con ellos solo 45 días. En aquella época, explicó Mónica, “era lo habitual”. Cuando Belén fue adoptada, los Cortina pudieron estar presentes en la entrega, un gesto poco común en esos años.

Belén supo que era adoptada a los ocho años y desde entonces esperó cumplir 18 para poder acceder a su expediente. “Contaba los días como un preso”, dijo. Cuando finalmente fue al juzgado, le informaron que el expediente se había inundado y no sabían si existía. Meses después logró recuperarlo y descubrió que su madre biológica era una mujer en situación de calle que la dejó en el hospital al nacer.

El encuentro con los Cortina le permitió completar su historia. “Lo más importante fueron las fotos. Yo no tenía ninguna imagen de cuando era bebé, antes de la adopción”, relató. Hoy, 14 años después del reencuentro, Belén mantiene un vínculo cercano con ellos y les presentó a su hijo Luca, de 15 meses. Daniel y Mónica, que no pudieron asistir al bautismo, conocieron al bebé el día de la entrevista. “Estamos muy orgullosos de ella como madre”, afirmó Daniel.

Mónica destacó que hoy muchas familias de abrigo registran esos primeros días de vida y entregan las fotos a las familias adoptivas. “Le permiten construir su historia”, explicó. Belén, por su parte, se mostró agradecida por haber encontrado a quienes la cuidaron y por haber recuperado una parte esencial de su identidad.

Fuente: Clarín

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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