Religión

Un estudio mide el impacto de las peregrinaciones en el entorno de la Basílica de Luján

La Universidad del Salvador analiza movilidad, accesibilidad y ocupación del espacio urbano alrededor del santuario, con foco en el patrimonio vivo

Redacción••4 min de lectura
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Patrimonio vivo: un estudio mide el impacto de la devoción en el entorno de la Basílica de Luján

Cada año, sobre todo entre septiembre y noviembre, miles de personas llegan a Luján para participar de las distintas peregrinaciones. La de los Jóvenes, la principal manifestación de fe del país, recorre a pie unos 60 kilómetros desde el Santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, hasta la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján. Mientras la ciudad se llena de fieles, un equipo de arquitectos e investigadores recorre el área para registrar el impacto de esa devoción sobre el espacio.

La investigación, iniciada en 2024 y con sede en el Instituto de Investigaciones en Arte, Arquitectura y Tecnología de la Universidad del Salvador (USAL), se desarrolla mediante un convenio de cooperación con la Basílica de Luján. El estudio se centra en las movilidades y la accesibilidad al templo y al área urbana de influencia, con especial atención al aspecto devocional, y contempla además un área de impacto territorial más amplia.

"Hay peregrinaciones en varias oportunidades, pero la mayor concentración es en septiembre, octubre y noviembre, más bien hacia fin de año", señala Adriana Hoeve, profesora e investigadora del área de Patrimonio Cultural de la Facultad de Arte y Arquitectura de la USAL.

La especialista explica que algunas de estas peregrinaciones se realizan desde el siglo XIX y que hoy se contabilizan más de 60 a lo largo del año. A la tradicional de los Jóvenes se sumó recientemente la de los Veteranos de Malvinas, realizada el 20 de septiembre, que tuvo relevancia por tratarse de su primera edición y porque la imagen de la Virgen de Luján que acompañó a las tropas en las islas en 1982 y regresó al país en 2019 encabezó la columna.

Según datos del gobierno de la provincia de Buenos Aires, la peregrinación juvenil reunió el año pasado a más de dos millones y medio de personas. Para esta edición también se espera una convocatoria masiva.

Hoeve dirige un equipo integrado por Marcelo Robutti, Santiago Rosso, Paula Nosdeo, Gianfranco Salviani, Carolina Rodríguez Rende y Agustina Torres. La investigadora distingue un patrimonio monumental material, representado por la Basílica, al que se suman el conjunto del Descanso del Peregrino, el Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo y el Parque Ameghino, todos de gran valor patrimonial.

"Pero hay que sumar el valor del patrimonio inmaterial o lo que se considera patrimonio vivo, que tiene que ver con el aspecto devocional, que es tan importante porque le da sentido a las manifestaciones materiales", aclara.

Para la investigadora, la Basílica es el emergente visible de un fenómeno mucho más amplio, que incluye el escenario donde se manifiestan las devociones a la Virgen de Luján. "Estas manifestaciones de fe son únicas a nivel nacional y tienen una trascendencia latinoamericana", sostiene. También destaca los cientos de bautismos que se realizan durante todo el año en el templo.

Hoeve asegura que, si bien el impacto de las peregrinaciones en la ciudad no constituye una novedad, nunca había sido cuantificado ni cualificado. Además, subraya que los criterios patrimoniales evolucionaron con el tiempo.

"Ya no se habla solamente de la preservación de un monumento aislado, sino de áreas patrimoniales. Eso es muy importante porque a veces las normativas y las declaratorias se centran únicamente en el objeto arquitectónico", advierte.

La Basílica de Luján fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1998 y constituye, junto con la Catedral de La Plata, uno de los conjuntos neogóticos más relevantes del país. "Sin embargo, hoy se tiende a englobar todos estos patrimonios en un concepto más amplio y abarcativo. Y más allá del valor del edificio basilical, que además se conserva en perfectas condiciones, se le suma todo este gran valor de lo devocional", agrega.

El estudio se concentró en tres peregrinaciones consideradas de mayor impacto. La primera es la de los Jóvenes; la segunda, la de la comunidad boliviana, que se realiza el primer domingo de agosto. "Esta es muy importante por la cantidad de espacio público que ocupan sus coreografías y por el sincretismo religioso que tiene", asegura Hoeve. La tercera es la tradicionalista de los gauchos a caballo, que se realiza el último domingo de septiembre. También analizaron la peregrinación de enfermos y personas con discapacidad, que tiene lugar el último fin de semana de noviembre.

"Esta es muy fuerte porque la gente llega en silla de ruedas, en camillas. Estudiamos cómo es esa movilización y cómo se organiza el espacio dentro y fuera de la Basílica para recibir a toda esta gente. Es algo muy emocionante", explica.

Aunque la investigación todavía está en curso, la especialista anticipa que una de las conclusiones más relevantes alcanzadas hasta el momento es que el impacto de las peregrinaciones a la Virgen de Luján sobre el área urbana resulta tan significativo que debería ser incorporado a las futuras propuestas de planificación de la ciudad.

Por qué importa

Luján recibe más de 60 peregrinaciones al año y la convocatoria juvenil supera los dos millones y medio de personas. El estudio aporta datos inéditos para planificar una ciudad que se transforma cada temporada por la devoción.

Qué sigue

La investigación sigue en curso y todavía no tiene fecha de cierre. La próxima cita clave es la peregrinación de enfermos y personas con discapacidad, el último fin de semana de noviembre, uno de los casos que el equipo analiza.

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