Arquitectura

Club Español: el palacio porteño con un genio alado en la cúpula y una réplica de la Alhambra en el subsuelo

Inaugurado en 1912, el edificio de Bernardo de Irigoyen 172 combina Art Nouveau, rococó y arte nazarí, y fue declarado Monumento Histórico Nacional.

Redacción3 min de lectura
Club Español, un palacio con un genio alado en la cúpula y una réplica de la Alhambra en el subsuelo

El Club Español, sede de la sociedad de emigrantes españoles más antigua del mundo, es un palacio que combina estilos arquitectónicos y guarda tesoros artísticos en pleno centro porteño. Ubicado en Bernardo de Irigoyen 172, a metros del cruce de la 9 de Julio y Avenida de Mayo, en el barrio de Monserrat, el edificio fue declarado Monumento Histórico Nacional y Sitio de Interés Cultural por la Legislatura porteña. Su construcción demandó más de dos años y se inauguró en 1912, para coincidir con el centenario de la primera constitución española, conocida como 'La Pepa'.

La institución, presidida por José Benito López Carballedo, nació en 1852 tras la Batalla de Caseros, cuando los extranjeros obtuvieron los mismos derechos civiles que los nacidos en el país. En 1872 adoptó el nombre de Club Español. El proyecto arquitectónico estuvo a cargo del holandés Enrique Folkers, quien diseñó la estructura para un predio angosto y profundo. "Esto es como un barco", habría dicho, y por eso la Escalera de Honor tiene una proa naval que también evoca la emigración.

La fachada de tres niveles fusiona balcones, sobrerrelieves, mosaicos, luminarias, rejas y arcos de medio punto y herradura. En la cúpula de cerámica rojo cobrizo se alza El genio alado, escultura del barcelonés Torcuato Tasso y Nadal (1852-1935), que durante años sostuvo un farol encendido en celebraciones patrias. La baranda de bronce macizo de ocho metros, traída de España, fue víctima de un robo en 2003: los ladrones arrancaron una de las tres piezas, luego reemplazada por una copia.

En el interior, la Escalera de Honor está cubierta por una alfombra carmesí al estilo modernista catalán y remata en esculturas de mármol: La Tradición, de Agustín Querol, y La Bailaora, de Mariano Benlliure. En el centro se exhibe el altorrelieve La intelectualidad y el trabajo, de Miguel Blay y Fábrega. El Salón Alhambra, en el subsuelo, reproduce sectores del monumento de Granada con paneles y 18 pinturas al óleo de la artista francesa Léonie Matthis, adheridas mediante la técnica de marouflage. Fue diseñado por el arquitecto español Francisco Villar y su esposa.

El Salón Imperial, en el primer piso, debe su nombre a las lámparas de cristales checoslovacos y tiene un escenario con vestuario para zarzuelas y obras de teatro. Sus 260 m2 albergan hasta 280 espectadores. En el segundo piso, la Sala Mayor unida a la Sala Roja recibe a 380 invitados y fue escenario de banquetes y galas, incluso cuando llegaban los cadetes del Buque Elcano. El tercer piso alberga el Salón Amistad, la biblioteca con 15.000 ejemplares y la pinacoteca, con obras restauradas. En el último nivel está el Salón Auto, el ambiente de reuniones más nuevo.

Mariana Vicat, responsable de Cultura de la entidad, explicó que desde los inicios se pensó en un lugar de encuentro, lectura y tertulias con piano, pero también de asistencia a los necesitados, germen del Hospital Español. "Eran ciudadanos que se reunían en la Sala Española de Comercio y luego Casino Español. A medida que se incrementaron los participantes y teniendo intereses con distinto enfoque se dividieron formando entonces el club social, la cámara comercial y el hospital", relató Vicat.

Por qué importa

El edificio es un símbolo de la colectividad española en Argentina y un patrimonio arquitectónico único en Buenos Aires. Su preservación y difusión cultural mantienen viva la memoria de la inmigración y el arte de principios del siglo XX.

Qué sigue

El Club Español continúa ofreciendo actividades culturales y sociales, y mantiene abiertas sus puertas para visitas guiadas. Se espera que se sigan restaurando obras de su pinacoteca y elementos arquitectónicos.

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