Desastres Naturales

Un médico argentino relata el terror del terremoto en La Guaira: “Pensé que se abría el piso”

Miguel Cuberos, de 26 años, estaba de guardia cuando el sismo de magnitud 7,5 sacudió Venezuela el 24 de junio.

Redacción4 min de lectura
“Pensé que iba a abrirse un hueco en el piso”: el estremecedor relato de un médico que estaba de guardia cuando el terremoto sacudió La Guaira

Un sismo de magnitud 4 se registró durante la madrugada de este martes en el estado La Guaira, una de las zonas más afectadas por los dos terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio. El movimiento se produjo a las 3.07, hora local (07.07 GMT), y también se sintió en distintos sectores de Caracas.

Según informó la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), el epicentro se ubicó a 10 kilómetros al noroeste de La Guaira, con una profundidad de 10 kilómetros. Tras el temblor, las autoridades activaron el Sistema de Protección para realizar tareas de monitoreo. La vicepresidenta Delcy Rodríguez informó que, hasta ese momento, no había reportes de daños materiales ni de personas afectadas.

El nuevo movimiento vuelve a poner la atención sobre una región que todavía intenta recuperarse del desastre del 24 de junio. Aquel día, dos terremotos consecutivos, de magnitudes 7,2 y 7,5, golpearon el norte de Venezuela. La Guaira estuvo entre las zonas más afectadas y registró graves daños.

En ese contexto, Miguel Cuberos, un joven de 26 años recién graduado de Medicina de la Universidad Central de Venezuela, estaba de guardia en Ciudad Caribia, una localidad ubicada entre Caracas y La Guaira. Su testimonio permite reconstruir desde adentro las primeras horas de una tragedia que tomó por sorpresa a miles de venezolanos.

“Pensé en demasiadas cosas y mi mente estaba llena de ansiedad y con mil ideas. Pensé en que si llegaba a haber una catástrofe, adónde voy, adónde corro, qué hago”, contó Cuberos. “El sismo duró aproximadamente unos 47 segundos, si no me equivoco, pero se sintió como cinco minutos. Evidentemente no entendíamos la magnitud de lo que había ocurrido”.

Era miércoles 24 de junio y también era feriado en Venezuela por la conmemoración de la Batalla de Carabobo. Ese día, además, Brasil enfrentaba a Escocia por el Mundial 2026. El partido comenzó a las 18, hora local de Miami, y terminó con triunfo brasileño por 3-0.

Mientras muchas personas seguían el partido, Cuberos cumplía una guardia médica de 24 horas, desde las 8 de la mañana del miércoles hasta la misma hora del jueves. “En ese momento estábamos en la emergencia atendiendo pacientes. Cuando empezamos a sentir el sismo, por un momento pensamos que era simplemente un temblor, no tan grande”, relató.

Pero pronto se dio cuenta de que no se trataba de algo normal. “Después de ahí vimos que en verdad era bastante fuerte, salimos corriendo al estacionamiento, vimos cómo los carros se movían de un lado a otro, vimos cómo de verdad era un terremoto que creo que por lo menos nosotros y muchos de mis compañeros nunca habíamos experimentado, teniendo en cuenta que el anterior había sido por los años 60”, explicó.

El primer impulso fue llamar a su familia. “Lo primero que hice fue llamar a mis padres, porque ellos viven en un edificio en un piso 10 en Caracas. Gracias a Dios me contestaron. Me dijeron que estaban bajando las escaleras ayudando a las personas de la tercera edad porque se había ido la luz”.

Pero la comunicación se convirtió en otro problema. Según su relato, la electricidad permaneció cortada durante unas cuatro horas y la señal telefónica colapsó. “Fue bastante intrigante el hecho de estar incomunicado con mi familia y amigos durante tanto tiempo”, contó. “Mi familia no sabía nada de mí, mis amigos no sabían nada de mí. Mis amigos me escribían porque fui el único que no se había reportado de lo que había pasado”.

La guardia médica se transformó entonces en una carrera contra el tiempo. El equipo recorrió distintos sectores de Ciudad Caribia en una ambulancia para localizar personas heridas y trasladarlas a centros de salud. “Llegaban pacientes con muchas fracturas, traumatismos craneoencefálicos, embarazadas que por los nervios pensaban que les había pasado algo a sus bebés, muchos ataques de ansiedad y crisis hipertensivas”, recordó.

También atendieron pacientes con síndrome de aplastamiento, una complicación que puede aparecer cuando una persona queda atrapada bajo escombros y sufre lesiones musculares graves. “Fue una guardia bastante retadora en la cual dormimos prácticamente solo una hora”, señaló Cuberos.

La tragedia también alcanzó su círculo personal. Según contó, no perdió familiares, pero sí amigos y conocidos que vivían en La Guaira. “Gracias a Dios no tuve pérdidas familiares. Eso fue lo primero que cuando llamé a mis padres les pregunté: cómo estaban mis tíos, cómo estaban mis primos. Y gracias a Dios, bueno, todos estaban en Caracas en ese momento y no sufrieron ningún tipo de compromiso en su salud”. Después, las noticias fueron más difíciles.

“Sí perdí varios amigos, sobre todo algunos que vivían en La Guaira. No lo supe desde ese primer momento, porque muchas personas quedaban como desaparecidas”, relató. “Con el paso de los días se dio a conocer que encontraban los cuerpos de estas personas y evidentemente ya se declaraban como fallecidos”.

Para Cuberos, La Guaira siempre fue mucho más que un lugar cercano a Caracas. Pasó allí buena parte de su infancia, hizo amigos y participó durante años en actividades del Club Puerto Azul. “Siempre era un lugar donde me sentía feliz, donde tenía muchos recuerdos”, expresó.

Fuente: Clarín

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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