Arquitectura

Una casa rústica y contemporánea a 50 metros del mar en Claromecó

El arquitecto Miguel Cazalás proyectó una vivienda de veraneo en el barrio Dunamar, con techo de paja tejida y fuerte vínculo con el entorno.

Redacción2 min de lectura
En Claromecó, una casa rústica y contemporánea cerca de la playa

En el barrio Dunamar de Claromecó, partido de Tres Arroyos, una familia que veranea desde siempre en la zona decidió construir su casa de veraneo en un terreno ubicado a solo 50 metros del mar. Para el proyecto convocaron al arquitecto Miguel Cazalás, conocedor de la costa. El resultado es una vivienda de 220 metros cuadrados cubiertos y 122 semicubiertos, con un volumen cúbico de techo a cuatro aguas y un lenguaje arquitectónico propio del ambiente de playa.

Las calles de tierra rodeadas de pinos, acacias y tamariscos definen un paisaje agreste que el estudio tomó como punto de partida. "Proyectamos una casa sencilla y conceptualmente austera", sostuvo Cazalás. La fachada combina placas de fibrocemento pintadas de blanco, viga de hormigón visto y un portón cubierto con varas de eucalipto.

En el interior, el blanco y la madera cálida ordenan los ambientes a través de textiles, iluminación y acabados. "Con un exterior tan presente alrededor, la idea fue compensar y suavizar las sensaciones en los interiores", explicó el arquitecto. El sector social tiene piso de porcelanato y una salamandra instalada en un módulo pintado de negro que unifica el tono con el televisor y evita competir con la madera.

La cocina se delimita con un cielo raso de pino Paraná que baja unos centímetros respecto del techo blanco del living. El mueble fue diseñado por el propio Cazalás en kiri enchapado, con mesada de Purastone Prima 'Bianco Lasa' de acabado mate. Las ventanas ojo de buey aparecen en distintos sectores como guiño a la arquitectura del mar.

Para preservar la privacidad en temporada alta, cuando la cercanía al mar vuelve transitada la zona, se construyó un muro perimetral de troncos de eucalipto tratado y un deck de pino. "Este espacio exterior no es simplemente una expansión: es el corazón social de la vivienda", remarcó el arquitecto.

El techo de la galería se resolvió con un método habitual en la costa uruguaya: paja tejida sobre vigas de eucalipto, realizada artesanalmente en el lugar y con 30 centímetros de espesor. "Hicimos muchas pruebas durante la obra y no pasó ni una gota de agua. Además, tiene un buen comportamiento en relación a la climatización", afirmó Cazalás.

La estructura combina hormigón armado y mampostería de ladrillo de hormigón celular curado en autoclave. En la planta alta se ubican la suite principal, dos dormitorios, un baño y un lavadero con salida a balcón. La escalera de hormigón visto suma al juego de texturas del sector.

El acceso por los decks de madera atraviesa el terreno arenoso y conecta la calle con el área principal. "Al abrir los ventanales, este sector toma especial protagonismo durante el verano. Interior y exterior conforman un único ámbito pensado para prolongar la vida de la casa hacia el jardín", concluyó el arquitecto.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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