Salud

Ventilador: cómo afecta a la piel y qué hacer para evitarlo

El flujo de aire constante acelera la evaporación del agua en la epidermis y puede provocar resequedad e irritación, según una farmacéutica.

Redacción1 min de lectura
Ventilador: cómo afecta a la piel y qué hacer para evitarlo
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El uso del ventilador, incluso en invierno, puede contribuir a la deshidratación de la piel. La farmacéutica Karla Pires explicó que estos dispositivos, al hacer circular el aire de forma continua, favorecen la evaporación del agua en la superficie de la epidermis. Este proceso, conocido como pérdida de agua transepidérmica, se acelera con las corrientes de aire y puede generar resequedad e irritación.

Según Pires, en diálogo con la revista HOLA, el flujo constante del ventilador acelera la evaporación del agua de la piel, lo que favorece la deshidratación. Las zonas más sensibles, como los labios y los ojos, suelen ser las primeras en evidenciar los efectos. Los labios, al tener una barrera natural más frágil y menos glándulas sebáceas, tienden a agrietarse con facilidad. En los ojos, las corrientes de aire pueden alterar la película lagrimal y provocar sequedad, picazón, ardor o sensación de arenilla, especialmente tras varias horas de exposición. Las personas con piel sensible son las más propensas a sufrir estos efectos, ya que su barrera cutánea tolera peor la pérdida de agua.

Para minimizar los efectos, los especialistas recomiendan evitar las corrientes de aire intensas y mantener una temperatura ambiente moderada, entre 24 y 26 °C. También sugieren usar el ventilador en velocidad baja o media para reducir la sequedad ocular. Pires aclaró que no es necesario dejar de usar ventiladores, sino hacerlo de forma adecuada: lo principal es no dirigir el flujo de aire directamente al rostro, especialmente durante la noche o por períodos prolongados. En su lugar, se puede orientar hacia otras partes del cuerpo o mantener una distancia suficiente para refrescar el ambiente sin irritar la piel.

Además, los expertos aconsejan reforzar la hidratación de la piel con productos que fortalezcan la barrera cutánea y evitar el aire excesivamente frío o las ráfagas directas sobre la cara. Con estos cuidados, es posible usar el ventilador sin comprometer la salud de la piel y los ojos.

Fuente: Lanacion.

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