Cultura

Andrés Barba explora el dolor y la crucifixión de Edward H. Gibson en "Podría comer piedras"

El novelista español radicado en Argentina publica un ensayo biográfico sobre el hombre que no sentía dolor y se crucificó en un freak show.

Redacción••2 min de lectura
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Andrés Barba y nuestros orgullosos dolores

El escritor español radicado en Argentina Andrés Barba publicó Podría comer piedras, un breve ensayo biográfico que reconstruye la vida de Edward H. Gibson, un hombre con analgesia congénita total que se crucificó en público en un freak show a principios del siglo XX. El libro, editado por Anagrama con 104 páginas, indaga en qué es el dolor y cómo las sociedades lo narran.

Barba descubrió el caso en The Culture of Pain, de David Morris, donde se menciona a Gibson como el primer caso documentado de analgesia congénita. Lo único que se conserva de su vida es la conferencia que el doctor George Van Ness Dearborn dictó ante una sociedad médica de Nueva York en 1932.

"Saber eso era realmente saber muy poco, pero toda biografía es esencialmente una especulación, un intento de poner orden y sentido en un lugar que rara vez tiene orden y sentido: una vida humana", explicó Barba. Y agregó: "Cuanto más coherente es la narración de una vida, más podemos estar seguros de que está mintiendo en algún lugar".

El autor optó por contar la historia siguiendo la estructura de la conferencia de Dearborn y marcando las inconsistencias del relato. "Al fin y al cabo, dicen mucho más de nosotros nuestras mentiras que nuestras verdades", sostuvo.

La figura de Jesús atraviesa el libro. Gibson encargó fundir cuatro clavos dorados y construir una cruz de madera para clavarse en ella en el verano de 1923. "Es imposible que haya un sujeto con mayor capital simbólico de dolor que la figura de Cristo crucificado", afirmó Barba.

Para el escritor, Gibson funciona como una antítesis de Jesús: alguien incapaz de sentir dolor físico. "Su crucifixión es inevitablemente paródica, pero también redentora. Gibson, paradójicamente, alcanza junto a Cristo una cúspide del dolor humano, precisamente al no sentir dolor físico", remarcó.

La enfermedad de Gibson era rara, pero no única. Casi todos los que la padecieron murieron jóvenes. "No sentir dolor físico hace a las personas extremadamente vulnerables. Lo que sería como una especie de superpoder es sobre todo una súper carencia", describió el autor.

Barba define estos casos como extremos, difíciles de pensar y propicios para múltiples proyecciones. "Al ser tan extremos están también inquietantemente vacíos, por lo que casi todo se puede proyectar sobre ellos. Puedes decir algo, pero también exactamente lo opuesto", concluyó.

Por qué importa

El libro de Barba propone una reflexión sobre cómo las sociedades narran el dolor y qué lugar ocupan los casos extremos. La historia de Gibson, conservada solo en una conferencia médica de 1932, expone los límites de toda biografía y el poder simbólico de la crucifixión.

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