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Florence Aubenas y el crimen sin resolver que marcó a Francia: "El desconocido de correos"

La periodista francesa reconstruye en su nuevo libro el asesinato de Catherine Burgod, ocurrido en 2008 en una oficina postal de un pueblo cercano a Suiza.

Redacción••3 min de lectura
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Florence Aubenas y el crimen sin resolver que marcó a Francia: "El desconocido de correos"

La periodista francesa Florence Aubenas publica El desconocido de correos, un libro editado por Anagrama en el que reconstruye el asesinato de Catherine Burgod, ocurrido el 19 de diciembre de 2008 en una pequeña oficina de correos de Montréal-la-Cluse, un pueblo de montaña francés cercano a Suiza. La mujer, que estaba embarazada, recibió veintiocho puñaladas. El caso, que parecía un robo por unos US$ 3.000 de la caja, sigue sin una explicación convincente.

El libro no se detiene en el crimen en sí, sino en todo lo que vino después: la investigación, los desvíos, los sospechosos y, sobre todo, la ausencia de una respuesta. Aun con detenidos y condenas, el verdadero autor del homicidio continúa siendo un desconocido.

La autora trabajó más de seis años en la reconstrucción del caso y observó cómo una comunidad entera necesita encontrar certezas. El padre de la víctima quería ver al culpable tras las rejas cuanto antes y se ensañó con el principal sospechoso, Gérald Thomassin, un joven marginal que había tenido una breve carrera como actor: ganó el Premio César al mejor actor revelación en 1991 por El pequeño criminal, de Jacques Doillon, y después cayó en el alcohol y las drogas. Vivía en un departamento frente al local donde trabajaba Burgod.

Thomassin fue detenido y pasó cuatro años encarcelado, pero quedó libre por falta de pruebas. En la escena del crimen había un ADN que no era el suyo. A partir de rumores, prejuicios e historias personales, el pueblo construyó su propia versión de los hechos y casi todos apuntaban a él. Aubenas encuentra allí la historia de cómo se fabrica socialmente un culpable y de la necesidad de cerrar lo que permanece abierto.

La investigación real se extendió una década, con cientos de interrogatorios y cerca de 400 análisis genéticos. En 2017 hubo un giro: el ADN hallado en la escena coincidió con el de un joven conductor de ambulancias afrodescendiente. El hombre admitió haber estado en el lugar, pero negó ser el asesino. El caso, lejos de cerrarse, abrió nuevos interrogantes. Cuando todo parecía favorecer a Thomassin, este no se presentó al careo ante el juez y desapareció. Nunca más se supo de él.

El desconocido de correos es bastante más que un true crime. Es también una entrada a una Francia menos visible: la de una zona industrial venida a menos, atravesada por desigualdades sociales. La propia Aubenas explicó que le interesaba mostrar ese choque entre personas que no hablan el mismo lenguaje social. "Quería que el lector perdiera el equilibrio a cada rato. En mi libro no hay conclusión: salís más perdido que al empezar", señaló.

La trayectoria de Aubenas es tan atractiva como sus investigaciones. Hija de una crítica de cine y un diplomático europeo, llegó a Kigali en 1994 para cubrir el genocidio de Ruanda sin experiencia previa como corresponsal de guerra. Luego recorrió conflictos en Congo, Kosovo, Afganistán e Irak, donde fue secuestrada en 2005 y permaneció rehén durante 157 días. Un video en el que pedía ayuda desde su cautiverio se volvió una imagen emblemática.

De regreso en Francia cubrió el proceso de Outreau y, tres años después, cambió de registro: con una identidad ficticia consiguió trabajos de limpieza para investigar las condiciones de las trabajadoras precarizadas. De esa experiencia nació El muelle de Ouistreham, llevado al cine por Emmanuel Carrère con Juliette Binoche. Tras dos décadas en Libération, pasó a Le Monde en 2012 y siguió cubriendo conflictos, entre ellos Siria y, desde 2022, Ucrania.

Por qué importa

El libro muestra cómo una comunidad construye un culpable cuando la Justicia no logra cerrar el caso. Es también un retrato de la Francia industrial venida a menos y de las desigualdades que atraviesan ese territorio.

Qué sigue

El caso judicial sigue abierto en Francia y el verdadero autor del crimen nunca fue identificado. La publicación del libro reaviva el debate sobre los errores de la investigación y el costo humano de las condenas sin pruebas.

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