Psicología

Angela Duckworth y la agencia situacional: diseñar el entorno para decidir mejor

La autora de Grit propone que la clave no es esforzarse más, sino ordenar el espacio, la tribu, los mentores y la cultura.

Redacción3 min de lectura
Cómo diseñar tu agencia situacional

Angela Duckworth pasó dos décadas estudiando el cambio de comportamiento y llegó a una conclusión que, según plantea, debería aliviar a más de uno: nadie se levanta a la mañana decidido a arruinar su propio día. “Nadie dice: hoy voy a tomar malas decisiones a propósito, hoy pienso ser insensato, hoy me voy a esforzar por sabotear mis sueños”, escribe la profesora de la Escuela de Wharton. Para ella, el problema no es la falta de voluntad, sino que algunas formas de intentar funcionan mejor que otras.

Autora de Grit (2016), el bestseller que instaló la idea de que los logros extraordinarios dependen menos del talento que de una combinación de pasión y perseverancia sostenida, Duckworth revisa ahora esa tesis. Perseverar es bueno, sostiene, pero insistir en una situación imposible puede no serlo. El esfuerzo rinde cuando el entorno juega a favor. Ese es el eje de su nuevo libro, Situated, find the people and places that bring out our best, previsto para septiembre de 2026, condensado en el concepto de agencia situacional.

La definición que propone es amplia. No controlamos el mundo, pero sí podemos controlar, mucho más de lo que creemos, la situación inmediata en la que elegimos estar. Y por situación no entiende solo el espacio físico: abarca los objetos que tenemos a la vista y al alcance, la gente con la que pasamos el tiempo y hasta las normas culturales que respiramos sin notarlo.

Su modelo tiene cuatro elementos y sigue un orden: va de lo cercano a lo lejano, de lo concreto a lo abstracto, de lo que se puede cambiar hoy a lo que puede llevar meses.

Primero, el espacio. No se puede controlar el mundo, pero sí el entorno inmediato: qué objetos se suman o se sacan de la vista y del alcance, sabiendo el poder gravitacional que ejercen sobre las decisiones. La pregunta que deja planteada es si el espacio hace que las malas elecciones cuesten esfuerzo y que las buenas, como ejercitar, leer o acostarse a horario, sean obvias y fáciles.

Segundo, la tribu. No siempre se elige a la familia, pero sí con quién rodearse. Duckworth es específica: los mejores pares no son solo compañía, son quienes sostienen a alguien responsable de sus metas y saben cosas que uno no sabe. La pregunta es si existen pares que exijan cuentas por los objetivos y a los que también se les pidan.

Tercero, los mentores. No se elige a los padres, pero sí a quienes guían. Un mentor no es un lujo sino una necesidad, afirma, y cualquiera puede convertirse en un imán para conseguirlos. Cuando no se sabe qué hacer, la propuesta es contar con al menos dos personas a las que recurrir.

Cuarto, la cultura. No se elige dónde nacer, pero sí dónde trabajar y vivir. Ahí aparece el sesgo del statu quo, esa inercia que hace quedarse donde se está por costumbre y no por convicción. La pregunta final es si la cultura del trabajo propio puede describirse como exigente y, al mismo tiempo, contenedora.

“El problema no es la falta de voluntad. Es que algunas formas de intentar funcionan mejor que otras”, remarca la autora. En esa línea, plantea que es más productivo entender qué situación se elige, sin darse cuenta, todos los días, que flagelarse con la falta de disciplina.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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